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Qué es un balance familiar y por qué estás tardando en hacer el tuyo
Hacer un balance familiar es más difícil que hacer una cuenta de resultados, pero es algo que se conoce menos y que menos personas elaboran. El balance es una foto fija que nos indica cuánto dinero y bienes tenemos y cuánto debemos. ¿Qué es un balance familiar y para qué sirve? Igual que en una empresa, en nuestra economía doméstica manejamos dos variables principales: ingresos y gastos. Dándole un alcance amplio a estos conceptos, en los primeros podemos incluir todo aquello que fehacientemente tenemos y nos genera un saldo a favor y, en los segundos, lo que nos implica un deber o deuda. En este sentido, hablamos de activos y pasivos. El balance familiar es cómo se relacionan estos dos factores entre sí, qué patrimonio neto resultante nos queda.

Hacer un balance familiar nos permitirá planificar nuestras finanzas domésticas con más precisión. Saber periódicamente -cada mes, por ejemplo- en qué situación de gastos e ingresos te encuentras te dará una perspectiva ajustada de tu situación, te ayudará en tu ahorro y en la toma de decisiones sobre en qué objetivos invertir.
¿Qué ventajas tiene hacer un presupuesto familiar? Evitar deudas: hacer un balance familiar es poner toda la información sobre las cuentas de casa negro sobre blanco. Así, se anticipan posibles endeudamientos, al tener toda la relación de gastos pasados, presentes y futuros registrados. Ayuda a ahorrar: por ende, conocer qué se ingresa y qué se gasta, sobre todo de cara al futuro, es indispensable para disponer de un colchón económico acorde a nuestros objetivos o por si surge un imprevisto. ¿De qué se compone un balance familiar?
1. Activos Se trata de los bienes que poseemos (incluido el dinero que hemos prestado aunque aún no nos lo hayan devuelto). Los activos más comunes de casi toda familia son: Dinero en efectivo y en cuenta corriente. Depósitos Inversiones en bolsa o similares: acciones, fondos, planes de pensiones… Casas: primera vivienda, segunda residencia, otros inmuebles… Joyas, muebles, coches… 2. Pasivos Los pasivos son las deudas. Es decir, el dinero que hemos pedido prestado y todavía no hemos devuelto. En una familia media, los pasivos más habituales suelen ser: Hipotecas. Cuotas pendientes de la tarjeta de crédito. Préstamos personales: coche, reforma del hogar, viajes… 3. Patrimonio neto Es la riqueza que nos queda al descontar las deudas de nuestros bienes (activos menos pasivos). En una familia, un patrimonio neto negativo (es decir, si hay más deudas que bienes en propiedad) no significa quiebra, pero sí que hay una situación de la que hacerse cargo. Resumen balance familiar Al realizar nuestro balance debemos incluir una estimación aproximada del valor real de estos activos y pasivos. Y, en cualquier caso, ser precavido: lo que en contabilidad se conoce como principio de prudencia . Calcula tu patrimonio neto para saber si es negativo o positivo y tomar decisiones al respecto. ¿Cómo hacer un balance familiar? El truco es ver nuestras finanzas como si fueran las de una empresa (la nuestra). Es decir: anotar gastos e ingresos en un periodo de tiempo determinado, incluyendo lo que debes y lo que tienes. A partir de ahí, puedes entrar en subclasificaciones en cada apartado -gastos e ingresos fijos o variables- y detallar el presupuesto tanto como el control que quieras llevar sobre tu economía. ¿Cuándo hacer un presupuesto familiar? Al ser una foto fija de tu equilibrio financiero, es suficiente con hacer este ejercicio un par de veces al año, pero podemos actualizarlo tantas veces como queramos.
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