Esta mochila es el elemento más llamativo del modelo austríaco, aunque va muy unida también a
Su particularidad reside en que
No le ha ido mal, con una tasa de paro en enero de 2019 del 4,7 % según datos de Eurostat , que apenas ha subido un punto desde su mínimo de 3,6 % en 2006. Pero sobre todo, un porcentaje de trabajadores con contrato laboral temporal casi insignificante (inferior al 10 %) comparado con el 26,9 % en 2018 España.
Aunque se observa un crecimiento del desempleo al aplicarse la medida en 2003 (algo lógico) vemos que el modelo ha mantenido los niveles de desempleo a pesar de la crisis muy por debajo de la media de la UE.
La clave está en que
Además, al jubilarse, esta mochila puede usarse como complemento a la pensión y, en caso de fallecimiento, es heredable. Se podría decir que es como un pequeño plan de pensiones que podemos rescatar en caso de despido.
No cabe duda de que tanto la mochila austríaca como el contrato único conforman
Este es el inconveniente más claro. Si despedir le sale gratis al empresario, aumenta la inestabilidad laboral, ya que puede ajustar su plantilla cuando quiera, sin coste alguno.Elimina las trabas al despido: El hecho de que sea el empleador quien deba aportar un porcentaje del salario bruto a la mochila hace aumentar los costes salariales de la empresa y, es de suponer, provoca que esta reduzca los salarios en la misma medida. Sin embargo, hay que matizar que las empresas ya incurren en gastos similares para disponer de una previsión de capital en caso de tener que despedir a un empleado.Aumenta los costes laborales:
La mochila austríaca elimina la incertidumbre de los costes futuros de una contratación, una de las barreras más habituales a la hora de ampliar plantilla en una empresa.Se favorece la contratación: Aunque en Austria siguen existiendo contratos temporales para casos muy concretos, el contrato único significa que, desde el día uno, todos los trabajadores son fijos. Esto tiene una repercusión directa tanto en la remuneración (los trabajadores fijos ganan de media un 15% más que los temporales) como en la productividad, ya que sobre la base de un contrato fijo, tanto la empresa como el empleado están interesados en que su relación sea fructífera. Y es que la temporalidad no es beneficiosa ni para la empresa ni para el trabajador .Se eliminan los contratos temporales: Actualmente, en caso de despido, un trabajador recibe 20 días de salario por año trabajado (33 si es despido improcedente) con un límite de 12 meses (24 si es improcedente). Estos límites no existen en el caso de la mochila austríaca, por lo que la indemnización es mucho mayor a medida que avanza nuestra vida laboral.No existe límite a la indemnización: Con el sistema español, a la hora de despedir a un empleado no se siguen solo criterios de productividad o de idoneidad, sino también de ahorro. Es decir, que se prescinde del trabajador con el que se incurre en un menor coste de despido. Eso es malo tanto para la empresa, que pierde trabajadores cualificados, como para el trabajador, que no encuentra motivación para hacer mejor su trabajo.Se incentiva la productividad: No sólo para las empresas, sino también para el trabajador, que sabe que su indemnización se va con él al cambiar de empleo. Así no se ve «obligado» a seguir en su trabajo actual por no perder los derechos adquiridos.Un mercado más flexible: No es salario que se cobre cada mes, pero sí una retribución que, como hemos visto antes, recuperaremos en algún momento de nuestra vida laboral. ya a modo de indemnización por despido o al llegar nuestra jubilación. La mochila es de cada trabajador, como una hucha propia que solo puede romper en determinadas circunstancias, pero que es suya.La mochila austríaca es salario: