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¿Qué es un depósito bancario?
Tiempo de lectura: 3 minutos

Además de las hipotecas, los depósitos son otro de los productos más conocidos que ofrecen los bancos; en este caso, para incentivar el ahorro de sus clientes. De decantarnos finalmente por una modalidad de ahorro, los depósitos bancarios son una de las opciones más seguras .

¿Qué es un depósito bancario?

Un depósito bancario es un producto de ahorro en el que el cliente (una persona física o jurídica, cuando se trata de una empresa) aporta a una entidad (una caja, un banco o una cooperativa de crédito) una cantidad de dinero durante un tiempo bajo unas condiciones determinadas. 

Pasado el plazo estipulado, la entidad devuelve ese montante al usuario junto con los intereses pactados . Esa remuneración puede darse cada trimestre, semestre, al año o, simplemente, al finalizar el contrato, y la rentabilidad puede ser fija o variable. Todo depende de lo acordado.

En realidad, los depósitos bancarios son la base de la banca tradicional . Sin el dinero aportado por sus usuarios, las entidades difícilmente tendrían recursos monetarios suficientes para realizar sus principales operaciones, tales como prestar el dinero depositado a terceros y así conseguir réditos.

Además, se trata de una inversión sin riesgos , pues el capital del depósito está asegurado por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta un importe máximo de 100.000 euros por cada titular y entidad. 

Se trata de un fondo financiado por los bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito para cubrir las pérdidas de los depositantes en caso de insolvencia de alguna entidad financiera.​ Es decir, de haber quiebra, se recupera el dinero .

¿Qué tipos de depósitos bancarios existen?

No hay un solo tipo de depósito bancario, pero estos son los más comunes:

  • Depósitos a la vista. Son los más flexibles, pues permiten retirar una cantidad de dinero o la totalidad sin penalización , aunque generalmente ofrecen ninguna o muy poca rentabilidad al titular. Ejemplos de depósitos a la vista son las cuentas corrientes o las cuentas de ahorro, de ahí que estos activos financieros también reciban el nombre de cuentas remuneradas.
  • Depósitos a plazo. En este tipo de depósitos la entidad remunera al cliente con un interés pactado en el momento de la firma durante un plazo de tiempo determinado, recibiéndose los intereses de forma mensual, trimestral, semestral, anual o al vencimiento del contrato. Así, la disponibilidad de nuestro dinero queda limitada . Por ello, las rentabilidades que estos productos ofrecen son mayores que las de los depósitos a la vista. No obstante, suele caber la cancelación anticipada, aunque esto suele suponer una penalización o una rebaja en los intereses generados durante el tiempo de vigencia del depósito.

La regla general en los depósitos es que a mayor plazo, mayor rentabilidad . Si se retira el capital o una parte del mismo antes de la fecha acordada, las entidades suelen penalizar la operación.

Además de los depósitos más básicos, existen productos más complejos , como los que remuneran en especie, los de interés variable, los que permiten bonificaciones fiscales o los estructurados, cuya rentabilidad está sujeta a diferentes parámetros. En estos casos, lo recomendable es tener conocimientos financieros previos o recibir asesoramiento para ser conscientes en todo momento de lo que se puede ganar, pero también de lo que se puede perder.

¿Tributan los beneficios de los depósitos bancarios?

A la hora de acogernos a alguna de estas modalidades de ahorro, hay que tener en cuenta que los beneficios que generan estos productos están sujetos a impuestos y que en cada ejercicio fiscal tocará hacer cuentas con la Hacienda Pública, seamos personas físicas o jurídicas. Es decir, a modo de ejemplo, si contratamos un depósito de 10.000 euros y como resultado de la operación se recuperan los 10.000 euros y se obtienen 500 de beneficio, será esta última cantidad -500 euros- la que deberá someterse a la normativa correspondiente.

¿Es buena idea invertir en depósitos bancarios?

En el caso de tener capacidad de ahorro y no necesitar el dinero a medio-largo plazo, el depósito bancario constituye una de las maneras más recomendables de sacar rentabilidad a nuestro capital

Eso sí, al ser uno de los activos financieros más conservadores, los beneficios de estos productos de ahorro suelen ser más bajos que los que pueden llegar a ofrecer los productos de inversión, como la renta variable y algunos tipos de renta fija, los cuales implican al mismo tiempo un riesgo mucho mayor. Por contra, los depósitos nos garantizan siempre una rentabilidad dada, aunque menor, pero en unas condiciones de gran seguridad.