¿Sabes cuánto dinero debe tener tu colchón de ahorros?

Disponer de un fondo para emergencias o colchón de ahorros es algo imprescindible si queremos tener una buena situación financiera, ya que nos permite hacer frente a gastos imprevistos y nos da tranquilidad. ¿A quién no le gustaría saber que, si por alguna razón nuestros ingresos se reducen, tenemos algo de margen para reponernos financieramente?

¿Cómo conseguirlo?


Para conseguir este colchón podemos seguir diversas estrategias como son:
Unirse al reto de las 52 semanas que consiste en ahorrar tantos euros a la semana como el número de la semana en la que estemos. Usar el método del sobre que consiste en reducir el dinero que gastamos en una determinada categoría, por ejemplo, ocio, metiendo a principios de mes en un sobre la cantidad que queremos gastar ese mes. En cuanto hayamos sacado todo el dinero del sobre solo podremos buscar opciones, en este caso de ocio, a coste cero. Usar huchas virtuales en la aplicación de tu banco de forma que puedas ver cómo avanzas hacia tu objetivo.
Debemos recordar que, independientemente del método que elijamos, lo más importante es que nos comprometamos a lograrlo pase lo que pase; y la mejor forma para conseguirlo es recordar la siguiente frase:

“No debemos ahorrar lo que nos sobre al final de mes, debemos gastar lo que nos sobre después de ahorrar”.

Sin embargo, ahorrar más de lo necesario puede suponernos perder dinero por no invertir. De hecho, podemos empezar a ahorrar, ahorrar y ahorrar pero… ¿Cuánto debemos tener? ¿Cómo sabemos cuándo es suficiente? ¿Cómo sabemos cuándo comenzar a invertir ese ahorro? Para intentar responder a estas preguntas empecemos definiendo los conceptos de ahorro e inversión: el ahorro es el dinero que decidimos no usar en el presente para usarlo en el futuro; la inversión es el dinero que dejamos que otros usen en el presente para nosotros obtener una mayor cantidad en el futuro.

¿Qué riesgos tiene ahorrar sin límite?

Solemos pensar que si tenemos el dinero quieto en la cuenta bancaria es imposible que lo perdamos. Sin embargo, esto no es así porque tenemos dos riesgos encubiertos: La inflación. Se trata de la pérdida del poder adquisitivo que tiene el dinero. Por ejemplo, 10.000 € en el año 2010 dejados en una cuenta bancaria por 10 años siguen siendo 10.000 € en 2020, pero los 10.000 € del año 2010 equivalen a 9.041 € 10 años después. ¿Por qué? Porque ha subido el nivel de vida, el precio de las cosas, lo que hace que el dinero, con el paso del tiempo, cada vez valga menos. El coste de oportunidad. Hace referencia a todo el dinero que podrías ganar, pero que no ganas por tomar una determinada decisión. Por ejemplo, si te ofrecen obtener una rentabilidad media del 3% a lo largo de varios años invirtiendo en una determinada cartera y decides no participar, puedes decir que no has perdido nada, pero también has dejado de ganar ese 3% porque has tenido la oportunidad.

¿Cuánto dinero debo mantener como ahorro?

Vistas las dos definiciones, se puede decir que el ahorro tiene una visión a corto plazo (será el dinero que usaremos para eventualidades que nos surjan en el futuro más inmediato), mientras que la inversión tiene una visión a largo plazo (será el dinero que usaremos para tener un patrimonio en el futuro más lejano) Como el ahorro busca protegernos de eventos inesperados que puedan ocurrir pronto, la cantidad ahorrada debe cubrir entre 3 y 12 meses de gastos normales, donde el número exacto dependerá de nuestra situación y aversión al riesgo. Si, por ejemplo, no tenemos personas a cargo y pensamos que estamos en un trabajo estable, es probable que con cubrir 3 meses de gasto sea suficiente. Si por el contrario prevemos que nuestra situación laboral es incierta, o que vamos a tener que hacer frente a fuertes gastos médicos de un allegado, o directamente el tamaño de nuestra familia es grande, convendría tener un colchón mayor pudiendo llegar hasta cubrir 12 meses de gastos normales. Lo importante es tener una cantidad suficiente como para que nos sintamos cómodos sin que resulte excesiva.

¿Y ahora qué?

Una vez tengamos el colchón de ahorros listo nos tocará invertir para obtener una rentabilidad por nuestro dinero, y hacerlo es igual de sencillo. Basta con retirar una pequeña cantidad mes a mes y en vez de guardarla en la cuenta bancaria, destinarla a algún fondo de inversión mediante lo que se conoce como aportaciones periódicas.
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