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La declaración de la renta es un trámite anual presentado entre los meses de abril y junio para regularizar nuestra situación fiscal con la Agencia Tributaria.

Pero, ¿nunca te has preguntado por qué hay que hacer la declaración de la renta? ¿Por qué es importante? ¿Para qué sirve hacerla? o ¿estoy obligado a hacerla?

IRPF: qué es y para qué sirve

El IRPF es un impuesto que grava todas las rentas obtenidas por el contribuyente a lo largo de un ejercicio fiscal, ya sea por los ingresos obtenidos como asalariados (tu nómina, por ejemplo), por los que se hayan obtenido en su condición de trabajadores por cuenta propia (autónomos, profesiones liberales, etc.) o por otras rentas (alquileres, dividendos, venta de fondos de inversión, etc.).

Es un impuesto directo y progresivo. Es decir, la tasa impositiva aumenta a medida que aumenta los ingresos del contribuyente. Esta progresividad persigue un efecto redistributivo de los ingresos, haciendo recaer el impuesto en quienes tienen mayor nivel de rentas, y buscando reducir la carga fiscal entre las personas con menor capacidad adquisitiva.

Para establecer esta progresividad se aplican los conocidos como tramos del IRPF, que es el porcentaje que hay que aplicar a cada tramo de renta para obtener la cuota a pagar a Hacienda.

Estos son los que aplican en la renta 2021.

Tramos IRPF 2022 para las rentas del trabajo

Rentas del trabajo Tipo impositivo
Hasta 12.450 € 19 %
12.450 – 20.200 € 24 %
20.200 – 35.200 € 30 %
35.200 – 60.000 € 37 %
60.000 – 300.000 € 45 %
Más de 300.000 € 47 %

Uno de los errores más habituales en torno a los tramos del IRPF es pensar que el porcentaje se aplica sobre la totalidad de la renta. Pero no funcionan exactamente así. Los contribuyentes pagarán un 19 % por los primeros 12.450 € de su base imponible (que es lo que han ganado menos el mínimo personal y otras desgravaciones), un 24 % por los 7750 € siguientes hasta 20.200 €, y así sucesivamente.

Qué es la declaración de la renta

Los contribuyentes no pagan todo el IRPF de golpe. Cada mes, sus empleadores descuentan una parte proporcional a través de las retenciones en la nómina y se lo abonan a la Agencia Tributaria en concepto IRPF. De la misma manera, cuando recibimos los intereses de un depósito bancario, o las plusvalías de inversiones en bolsa, el banco nos descuenta directamente la cantidad correspondiente.

Estos pagos son anticipos conocidos como retenciones a cuenta. Es decir, son cantidades que se descuentan de una renta y se pagan a la Agencia Tributaria por adelantado. Sin embargo, hay algunos ingresos, como los derivados de los alquileres de inmuebles, cuyo IRPF no se descuenta directamente. Del mismo modo, la Ley del IRPF establece una serie de deducciones y desgravaciones en la renta que no podemos aplicar hasta que no acabe el año.

La verdadera liquidación del IRPF se produce cuando presentamos la declaración de la renta, durante la primavera del año siguiente al ejercicio fiscal que se declara. En ese momento, se regulariza toda nuestra situación fiscal, se calculan los impuestos que tenemos que pagar y se restan los pagos anticipados que hemos hecho a lo largo del año.

Entonces ¿Para qué sirve hacer la declaración de la renta?

La declaración de la renta sirve, por tanto, para liquidar el IRPF. Si las retenciones abonadas son superiores a la cuota efectiva que debe pagar el contribuyente, Hacienda devolverá la diferencia. En caso contrario, será el contribuyente quien deberá pagar. Por eso, muchas personas dicen que su declaración “les ha salido a pagar” o que “les ha salido a devolver”.

Para Hacienda, además, la declaración de la renta es una forma de tener controladas todas las rentas obtenidas por los contribuyentes durante un ejercicio, así como para conocer todo su patrimonio. Esta información permite, entre otras cosas, detectar posibles fraudes fiscales.

Por qué hay que hacer la declaración de la renta

No todos los contribuyentes están obligados a presentar la declaración de la renta. Tan solo aquellas personas que tengan su residencia fiscal en España y superen un determinado umbral de renta tendrán que hacerla. Ahora bien, que no sea obligatorio no quiere decir que no sea recomendable, especialmente si la declaración sale a devolver.

Hay que tener en cuenta que, si no haces la declaración de la renta, no podrás beneficiarnos de las deducciones previstas en la Ley, como la deducción por donativos a ONG, la deducción por afiliación a partidos políticos y sindicatos o la deducción por aportaciones a planes de pensiones, entre muchos otros.

Por qué es importante declarar el IRPF

El IRPF es uno de los principales impuestos del sistema fiscal español. Según datos de la Agencia Tributaria, en 2018 sus ingresos tributarios se elevaron hasta los 82.859 millones de euros. Es por tanto el impuesto con mayor capacidad recaudatoria, ya que hasta el 40 % de la recaudación total de las arcas públicas proviene de este impuesto.

Además, si durante el año Hacienda te ha retenido más cantidad de la debida, la declaración del IRPF te permitirá recuperar ese dinero y poder beneficiarte de todas las deducciones previstas, tanto a nivel estatal como a nivel autonómico.