No presentar el IRPF cuando estabas obligado tiene sus consecuencias, así que es importante conocerlas y saber cómo actuar.
En segundo lugar, tendrás que presentar la declaración de la renta que no entregaste en su momento y, en caso de hacerlo con más de un año de retraso, afrontar los intereses de demora.
La cuantía de la sanción por no presentar el IRPF también aumentará cuanto más tiempo haya pasado. Además, el propio resultado de la declaración hará que Hacienda te multe o te sancione.
Si el resultado era a devolver o cero. En caso de que Hacienda tuviese que ingresarte dinero, te pagará lo que marque la declaración, pero también te multará. En concreto, tendrás que hacer frente a una multa de 100 €.Si el resultado era a pagar. En caso de que tuvieses que pagar tú a Hacienda, en lugar de una sanción te enfrentarás a un recargo. Primero tendrás que hacer la renta normalmente y, sobre la cantidad que te tocaba pagar, el fisco aplicará un porcentaje de recargo adicional. Ese porcentaje va aumentando en función del tiempo que tardes en hacer frente a tus obligaciones desde que termina el plazo legal para hacerlo.
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Si el resultado era a devolver o cero. En este caso la multa será de 200 €.Si el resultado era a pagar. Aquí es donde están las sanciones más duras. De nuevo, deberás presentar el IRPF e ingresar la cantidad correspondiente. Sobre ella, Hacienda te sancionará con entre un 50 % y un 150 % de la deuda, dependiendo del perjuicio económico al erario público, la gravedad del ocultamiento (no es lo mismo olvidarte con una declaración normal que hacerlo porque tenías operaciones en bolsa por las que pagar) y de si has cometido otras infracciones tributarias.
Como hemos visto, si presentas la declaración fuera de plazo es posible que tengas que
Además, Hacienda suele ser dadivosa cuando se presenta la renta solo unos días tarde. En esos casos lo más habitual es que no haya sanción de ningún tipo.