A través de estos simuladores bursátiles y cuentas “demo” es posible llevar a cabo las operaciones más sencillas y mecanizar el funcionamiento de los mercados. Los simuladores nos permiten comprar valores como si lo hiciésemos en el mundo real, pero con dinero virtual, para aprender a invertir sin arriesgar nuestro propio capital. De hecho,
Las limitaciones suelen estar relacionadas con el tipo de operaciones y los mercados a los que se tiene acceso. Aunque algunas, en su modelo más sencillo sólo permiten comprar acciones del Ibex 35, otras más avanzadas pueden tener acceso incluso al mercado de Estados Unidos o a ETFs, para que podamos familiarizarnos también con su comportamiento.
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