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Invertir está al alcance de todos
Invertir tus ahorros supone decidir un destino para ellos. Buscarás ponerlos a trabajar en busca de un futuro mejor para ti y los tuyos. Para hacer ese 'viaje' tienes muchas opciones a tu alcance.
¿Qué tienes que saber?
Algunas personas prefieren tomar por sí mismas todas las decisiones respecto a sus ahorros. Tienen tiempo y conocimientos para analizar empresas y mercados, y disfrutan del tiempo que dedican a pensar sobre cada paso a seguir y sobre la evolución de sus inversiones. Pero, si no es tu caso, existen formas para mover tus ahorros sin tener que estar constantemente pendiente de cómo van tus inversiones y qué hacer con ellas. Para ello, la opción más habitual es invertir a través de fondos de inversión, donde se junta el dinero de muchos inversores para invertirlo de la misma forma. Existen muchos tipos, con diferentes características según en lo que inviertan: de renta fija, de renta variable, mixtos, que invierten en sectores concretos, o que invierten en todo el mundo. Es fundamental entender en qué invierte el fondo, para que puedas elegir el que más se ajuste a ti, en función del riesgo que quieras asumir, y del plazo que quieras mantener la inversión.




¿Cómo empezar a invertir?
Lo primero, antes de empezar a invertir, es construir un 'colchón' para imprevistos, tener una cantidad ahorrada que nos permita cubrir los gastos ante una situación extraordinaria (si nos quedamos sin trabajo, o si tenemos que afrontar grandes gastos médicos, o si tenemos que cambiar de coche…) Una vez conseguido hay que mantenerlo, y podemos empezar a invertir el resto del dinero. Cuando se empieza a invertir más joven, el plazo de inversión es mayor (en principio tenemos muchos años por delante), lo que hará que, en caso de caídas del mercado, nuestras inversiones tengan más tiempo para recuperarse. ¿Qué implica esto? Que podemos dedicar una mayor proporción de nuestros ahorros a inversiones que, aunque tengan un riesgo mayor, nos puedan dar mayores expectativas de rendimiento, como la renta variable. Pensemos en el largo plazo. Si tenemos 30 años por delante, habrá años en los que se ganará más y otros menos, incluso algunos habrá pérdidas. Sin embargo, si la inversión está bien diversificada (por ejemplo, si invertimos en fondos que tengan acciones de todo el mundo), es razonable pensar que la inversión vaya creciendo con el paso del tiempo (la bolsa mundial, medida a través del índice MSCI All Country World Index ha crecido un 179% en los últimos 15 años, el equivalente a un 7,1% cada año). A pesar de la tendencia a que las inversiones crezcan en el largo plazo, según va pasando el tiempo, suele recomendarse invertir una parte del dinero en renta fija, para tener más estabilidad en el dinero invertido, aunque la rentabilidad esperada sea algo menor (la mayor parte de la gente que está cercana a jubilarse prefiere que su dinero se mantenga más estable, con poco riesgo, limitando las subidas y bajadas). Lo puedes hacer de forma progresiva, es decir, cambiando poco a poco tus inversiones de renta variable a renta fija.
¿Es mejor acumular dinero antes de invertir o empezar poco a poco?
Depende. Si queremos comprar acciones, en cada compra (y venta) tendremos que pagar comisiones, lo cual puede hacer menos rentable invertir poco a poco (merecerá la pena acumular algo de dinero antes de comprar). Sin embargo, invirtiendo en fondos de inversión o planes de pensiones, no suele haber comisiones de compra ni de venta, y normalmente se pueden invertir cantidades tan pequeñas como 1 €. Además, al empezar a invertir solemos tener miedo de si es el momento adecuado (¿no estará la bolsa muy alta? ¿y si baja justo cuando invierto?). Una opción para limitar el riesgo de empezar a invertir a precios elevados es hacerlo poco a poco, con aportaciones periódicas (una vez al trimestre, una vez al mes…). Como es imposible saber de antemano la evolución del mercado en el futuro próximo, muchas personas que esperan el momento ideal para invertir acaban por no invertir nunca (mientras ven los precios ir subiendo). Así, empezar a invertir una cantidad pequeña hace que vayamos entendiendo cómo funciona nuestra inversión poco a poco, antes de invertir grandes cantidades, y que los vaivenes del corto plazo se diluyan (porque unas veces compraremos más alto y otras más bajo). Invertir poco a poco de forma automática es, además, una forma fácil de ir acumulando dinero sin darnos cuenta y conseguir construir, casi sin darnos cuenta, un capital significativo.




¿Cuáles son los riesgos de invertir?
Invertir tiene sus riesgos, como todo. Sin embargo, existen formas de gestionarlos y hacerlos asumibles: Invertir todo el dinero en lo mismo (acciones de una sola empresa, o en un solo país, o un fondo que invierte sólo en un sector…). Poner todo el dinero en la misma inversión nos perjudicará si esta va mal o si, simplemente, se mantiene quieta sin subir durante mucho tiempo. Lo podemos evitar diversificando, ya sea invirtiendo en distintos productos, o a través de un fondo que diversifique por nosotros (por ejemplo, que invierta en todo el mundo, sin preferir unas acciones o sectores a otros) Vender en el momento equivocado. En el corto plazo, es normal que las inversiones sufran subidas y bajadas pasajeras. En las bajadas, a veces parece que se va a acabar el mundo y mucha gente siente la tentación de vender, aunque sea perdiendo dinero. Sin embargo, la bolsa mundial siempre ha vuelto a subir: el mundo sigue avanzado. La clave está en poner la vista en el largo plazo. Comprar en el momento equivocado. Entrar en mal momento puede lastrar la rentabilidad (por ejemplo, los que invirtieron su dinero justo antes de la crisis financiera de 2008). Para evitar sustos de este tipo, es mejor invertir de forma automática, poco a poco, con aportaciones periódicas. Pagar muchas comisiones. Todos los productos tienen comisiones, porque si no el que los ofrece no tendría interés en venderlos. Pero una diferencia de un 0,5% anual, por ejemplo, puede reducir nuestra rentabilidad significativamente en el largo plazo. Es clave buscar productos cuyas comisiones sean fáciles de entender y lo más bajas posible. Como ves, empezar a invertir no es difícil, hay opciones de inversión para todos los públicos.

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