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Estándar Es el más habitual. El inversor establece el precio potencial al cual se cerrará la transacción y, cuando se alcanza este precio, se produce la venta. La orden permanece sin cambios desde el momento en que se fija, a no ser que el inversor la modifique manualmente. Hay que tener en cuenta que el stop loss estándar se fija sobre un precio específico y solo se ejecuta si alcanza exactamente ese nivel. Sin embargo, en ocasiones este precio se sobrepasa por la propia dinámica del mercado. Esta circunstancia se conoce como deslizamiento, y puede hacer que el inversor pierda más de lo que había previsto.Por ejemplo, si has fijado un stop loss a 9,90 € para una acción que cotiza a 10 € y su precio desciende directamente hasta 9,80 €, el bróker ejecutará la orden con este último precio, y no al precio marcado por el stop loss. Garantizado El stop loss garantizado funciona de manera similar al estándar, con la única diferencia de que se ejecutará únicamente al precio fijado, y solo a ese precio. Es decir, no está sujeto a deslizamiento. El bróker se compromete a cerrar la transacción al precio exacto y asume los riesgos y las pérdidas asociadas a la volatilidad. Sin embargo, para ello, puede pedir unas garantías o comisiones adicionales. Dinámico El stop loss dinámico no se fija en un precio concreto, sino que es relativo al precio actual de la acción. El inversor establece el número de puntos porcentuales por debajo de los cuales se activa el stop loss. Si la cotización de la acción se mueve al alza, éste se va moviendo con ella, de tal forma que siempre se sitúa a la distancia que haya fijado el inversor. Sin embargo, si se mueve en la dirección opuesta, la orden no sufre cambios.Por ejemplo, imagina que, para una acción que actualmente cotiza a 10 €, estableces un stop loss dinámico del 20 % por debajo del precio de mercado. En un principio, la orden de venta se fija en 8 €. Si la acción sube a 12 €, por ejemplo, la orden de venta se fijará en 9,60 €. Sin embargo, si baja a 9 €, seguirá en 8 €. De esta manera, te proteges contra pérdidas excesivas al tiempo que aseguras parte de tus ganancias.