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Guía para invertir: qué es y cómo empezar a invertir Mucha gente siente la necesidad de poner su dinero a trabajar, ya sea para ir acumulando un patrimonio que le permita afrontar con más tranquilidad el futuro, o para conseguir unos ingresos extra con cierta frecuencia. Pero no saben por dónde empezar, ¿qué pasos hay que seguir? ¿qué inversión se adapta mejor a mí? Te damos las claves para que entiendas cómo la gente consigue más por su dinero. ¿Qué significa invertir y cómo funciona? Invertir significa poner a trabajar tu dinero hoy comprando productos que pueden aumentar su valor con el tiempo y generar rendimientos en forma de pagos de ingresos o ganancias de capital. En el mundo financiero, esto se traduce en destinar tus ahorros a productos como bonos, fondos, acciones o ETFs, canalizando ese dinero hacia empresas o gobiernos a cambio de una rentabilidad potencial. Esa rentabilidad no está garantizada: depende de la evolución de la economía, de los mercados y del riesgo que asumas. Por eso, invertir es siempre un equilibrio entre expectativas de retorno, plazo y tolerancia al riesgo, con una idea clave de fondo: el tiempo y la diversificación juegan a favor del inversor. Paso 1: analiza tu situación financiera actual ¿Cuánto tienes? La primera pregunta que debes hacerte es con cuánto patrimonio cuentas en este momento. No cuentes sólo el dinero que ves en tus cuentas, sino todo lo que tiene cierto valor. Coge un papel o abre el ordenador para apuntarlo todo. Y métete en tu banco o bancos, para conseguir una foto completa de todo lo que tienes (dinero en el banco o en efectivo, fondos de inversión, tu coche, tu casa…) y lo que debes (hipoteca, préstamos…). Para las cosas que no sabes cuánto valen, como el coche o la casa, intenta estimarlo buscando otros semejantes en internet (y baja ese precio en un 10%, por prudencia). La diferencia entre lo que tienes y lo que debes es tu patrimonio, tu riqueza real. ¿Cuánto dinero entra y sale cada mes? Ya sabemos nuestro punto de partida. El siguiente paso es entender cuánto dinero entra cada mes y a qué lo dedicamos. También aquí necesitamos papel u ordenador para apuntarlo todo bien. En la app o web de tu banco puedes ver este tipo de movimientos con facilidad. Primero, cuánto dinero recibes cada mes (un salario, intereses de cuentas, dividendos, el alquiler de un piso…). Después, en qué te lo gastas, por categoría (comidas, intereses de la hipoteca, suministros, gasolina, colegios, ocio…). Sin ocultar nada: el dinero que sacas del cajero, que a lo mejor no recuerdas en qué te lo has gastado, también es un gasto. El dinero que recibes menos el dinero que gastas te muestra la cantidad que ahorras al mes. Para tener una foto algo más ajustada a la realidad, lo ideal es hacer este ejercicio incluyendo los últimos 6 meses, y así evitar ingresos o gastos extraordinarios. Si no consigues ahorrar, has detectado tu primer problema. Analiza con detalle tus gastos para ver cómo puedes empezar a generar ahorros. Te dejamos unos cuantos trucos para ahorrar, porque ahorrar no es fácil. Paso 2: Construye tu colchón de seguridad y tu capacidad de ahorro Págate a ti mismo/a lo primero Una vez que sabes lo que ahorras cada mes, llega el momento de asegurar que ese dinero lo ahorras de verdad, y no te lo acabas gastando el mes siguiente al ver más saldo de lo habitual en la cuenta. Para que el dinero de verdad pase a estar ahorrado y puedas conseguir una buena base de ahorros, los especialistas en gestión del dinero recomiendan pagarte a ti mismo/a en primer lugar, cada mes. Según entre el salario o los ingresos que tengas en tu cuenta, destinas una cantidad fija, de forma automática, al ahorro. En otra cuenta que no toques, idealmente una de ahorro que pague intereses. La mayoría de los bancos permiten automatizarlo, para que no tengas que acordarte todos los meses. Si en algún momento tus ingresos suben más de lo que suben los gastos que consideras necesarios, puedes usar la oportunidad para aumentar la cantidad que destinas al ahorro. ¿Cuánto necesitas ahorrar? Cuando ya llevas un tiempo ahorrando, es fácil preguntarse “¿hasta cuándo tiene sentido que siga ahorrando?”. Los que se dedican a gestionar dinero suelen recomendar tener siempre guardado, disponible, la cantidad equivalente a entre 3 y 12 meses de gastos. El rango es grande, pero la situación de cada persona también: Una persona joven que vive con sus padres (no tiene gastos de vivienda, de comida…) es probable que no tenga problemas si se queda sin trabajo y tarda un poco en encontrar el siguiente, porque no tiene a nadie que depende directamente de ella. Unos padres de familia numerosa con cuatro niños por debajo de 10 años, y que están pagando una hipoteca, pueden pasarlo peor si se quedan sin trabajo, por eso puede tener más sentido que tengan un colchón de ahorros para emergencias que podría ser de 12 meses. Cada persona tiene que decidir en función de su situación. Si te quedas sin trabajo, ¿cuánto tiempo querrías tener de margen para encontrar otro trabajo sin pasarlo mal? Ahorra la cantidad equivalente a los gastos de ese periodo y un poco más, por si acaso no has estimado del todo bien. Ese dinero no se toca, es sólo para emergencias. Para que no se quede parado, se suele tener en una cuenta de ahorro, en depósitos, o en fondos monetarios, que invierten en letras del Tesoro y equivalentes, y así consigue una cierta rentabilidad. Pero su objetivo no es generar mucho dinero, sino proporcionarte una red de seguridad por si pasa cualquier cosa. Paso 3: Decide si estás listo para empezar a invertir ¿Empiezo a invertir ya? Cuando ya tienes una cantidad de dinero por encima del nivel de tu colchón de ahorros, te preguntas: ¿debería invertir ese dinero? Antes de contestar, tienes que saber cuánto riesgo eres capaz de asumir y cuánto tiempo vas a poder mantener invertido ese dinero. Esas dos claves te van a facilitar la elección de productos si finalmente decides invertir. Entiende tu aversión al riesgo Todas las inversiones conllevan un cierto riesgo. En España es común que los productos financieros indiquen cómo de arriesgados son en una escala de 1 a 6 o de 1 a 7 (en ambas, 1 indica poco arriesgado, como una cuenta bancaria corriente y el número máximo indica máximo nivel de riesgo). ¿Cuánto riesgo eres capaz de asumir? O, dicho de otra forma, si tu inversión pierde un 20%, o un 30%, ¿vas a poder mantener la calma y dormir tranquilamente por la noche? Cada persona tiene una forma distinta de asumir bajadas bruscas en el dinero que tiene invertido. Por eso es importante entender qué nivel de riesgo estás dispuesto a asumir, y no invertir en productos más arriesgados que ese nivel. Si tienes dudas, puedes consultar con un asesor financiero que te ayude a definirlo. Define cuánto tiempo puedes mantener la inversión ¿Durante cuánto tiempo puedes prescindir del dinero? Es importante tener clara la respuesta, porque una persona que necesita el dinero en 3 años o menos, haría mejor evitando invertir en bolsa o fondos de inversión que inviertan en acciones, porque esos productos pueden tener baches que duren varios años. Los inversores experimentados son conscientes de que una de las claves para ganar dinero con la inversión es saber mantener la estrategia, ajustada a tu perfil de riesgo, durante un buen número de años. En los análisis históricos tanto de la bolsa americana (medida con el índice S&P 500) como de la bolsa mundial (MSCI World o ACWI), se ve que en ningún período de 20 años se ha perdido dinero. Sin embargo, si se analizan todos los períodos de un solo año desde que existen esos índices, ha habido años de subidas cercanas al 50%, pero también años de bajadas rondando el 40%. Paso 4: ¿Qué opciones de inversión tengo y cómo lo hago? Define qué productos vas a comprar Hay muchas opciones para invertir el dinero, pero para los que empiezan se pueden resumir en cinco: Acciones de empresas (renta variable): al comprar acciones nos convertimos en propietarios de una parte de esa empresa, por lo que nuestro dinero compartirá su destino, bueno o malo. ara reducir el riesgo de perder dinero (por la quiebra de una empresa, por ejemplo), se suele recomendar diversificar mucho (distintos países, sectores…) para reducir el riesgo de que las empresas en las que inviertes quiebren todas al mismo tiempo. Letras y bonos del Tesoro (renta fija): son préstamos de dinero al Tesoro Público, es decir, al gobierno del país, que te da un título de deuda que certifica que le has prestado una cantidad de dinero y que te la devolverá en un plazo determinado, y te pagará una cantidad en intereses. Fondos de inversión: es una forma fácil de invertir en acciones o bonos de forma diversificada y el producto por el que empieza la mayoría de los inversores. Agrupan el dinero de muchos inversores y lo invierten de forma conjunta a través de un gestor, con el objetivo de obtener rentabilidad diversificando el riesgo y simplificando la inversión individual. ETFs/ETNs: igual que un fondo, invierte en una cesta de valores, pero cotiza en bolsa como una acción, lo que permite comprarlo y venderlo en tiempo real y acceder a una inversión diversificada con poco dinero. Es un producto que te permite invertir en casi cualquier cosa, desde acciones y bonos, hasta oro o criptomonedas. Fondos / Planes de pensiones: es el producto clásico para guardar dinero para la jubilación y que por el camino pueda crecer. Los hay de muchos tipos, como los fondos de inversión. Hay que tener en cuenta que tienen requisitos para recuperar el dinero, porque están diseñados para recuperar el dinero en la jubilación poco a poco. Además, tienen un límite de inversión de 1.500 euros al año por persona, porque esa cantidad desgrava en la declaración de la renta de ese año. Construye una cartera diversificada No es necesario elegir un único producto para invertir. En la práctica, una cartera es simplemente la combinación de todos estos instrumentos en los que colocas tu dinero. Puedes mezclar acciones, bonos, fondos o ETFs y ajustar el peso de cada uno según tus objetivos, tu horizonte temporal y tu tolerancia al riesgo. Por ejemplo, cuando se invierte a largo plazo suele tener más sentido asumir más renta variable, mientras que a medida que se acerca la jubilación muchos inversores optan por reducir el riesgo y aumentar el peso de productos menos volátiles, como los bonos. La clave está en que la cartera evolucione contigo y se adapte a cada etapa de tu vida financiera. Antes de lanzarte: consejos clave para comenzar Es muy habitual que la gente se lance a invertir sin haber aprendido lo suficiente. Pero no deberías empezar a invertir sin antes tener unas cuantas cosas claras, entre las que se incluyen: Sólo se debe invertir en bolsa el dinero que se pueda mantener invertido durante 5 – 7 años mínimo, sin tocarlo. Es más, cuánto más a largo plazo puedas mantener tu dinero, más se suele recomendar invertir en bolsa o fondos que inviertan en acciones, porque es donde la rentabilidad ha sido mayor históricamente (recuerda que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras). El dinero que inviertas tiene que estar diversificado, no se pueden poner todos los huevos en la misma cesta, porque aumenta la probabilidad de perder dinero. No inviertas en algo que no entiendas. Si lo haces así, a la primera que se mueva el precio con fuerza, tu convencimiento sobre la inversión será flojo y podrías vender en el momento más inadecuado. No inviertas en algo sólo porque está de moda o porque alguien te lo ha recomendado. Entiende bien en qué consiste y forma tu criterio. Como norma general, busca aprender de aquellos que llevan mucho tiempo haciéndolo bien, porque entienden cómo funciona el mercado, y huye de los vendedores de gangas que prometen altas rentabilidades en el corto plazo. En ING buscamos facilitarte el camino con artículos y vídeos en los que puedas seguir formándote un criterio. Lo hemos llamado Hablando de inversión.