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Trucos para ahorrar mes a mes “Hay gente que ahorra pensando en el pago inicial de una casa, o en el de un coche, o para la jubilación. Eso está genial, por supuesto. Pero ahorrar no requiere el objetivo de comprar algo específico. Puedes ahorrar por ahorrar. Y, desde luego, deberías hacerlo. Todo el mundo debería hacerlo.”
Morgan Housel en La psicología del dinero.

Casi todo el mundo entiende lo bueno que es ahorrar para mejorar las finanzas personales o familiares. Lo difícil es empezar a hacerlo. Hay algunos pasos básicos por los que todos deberíamos pasar: entender lo que tenemos y si debemos algo de dinero, cuánto gastamos al mes y cómo crear un presupuesto. El siguiente paso fundamental es abrir una cuenta de ahorro, separada de la cuenta que utilizamos para gastar, para evitar tentaciones de usar ese dinero. Vamos a ver algunos trucos para ahorrar unos euros al mes sin sufrir demasiado. No todas las opciones aplican a todo el mundo, pero seguro que alguna te ayuda.
Configura una orden automática Si al hacer tu presupuesto ya has establecido una meta de ahorro mensual, lo mejor es sacar ese dinero de la cuenta de gastos a principio de mes, para llevarlo a la cuenta de ahorro. Casi todos los bancos ofrecen la posibilidad de hacer transferencias periódicas, para que cada mes se transfiera automáticamente la cantidad elegida, sin que tengas que hacer nada.
Piensa el menú de la semana con antelación
Tanto si comes en la oficina como si teletrabajas, es muy útil tener pensado el menú semanal. Saber qué vas a desayunar, comer y cenar te ayuda a ir menos veces a comprar y, sobre todo, a evitar comprar cosas que no necesitas para el menú. Hay gente que incluso planifica un menú mensual estándar para todo el año, que luego va variando ligeramente según la temporada (por ejemplo, gazpacho o salmorejo en verano para sustituir a los días en que había crema de calabaza o calabacín en invierno).
Aprovecha las épocas de rebajas Cuando quieras comprar algo que supone un desembolso de dinero, y si no te corre prisa, puedes mirar precios y esperar a la época de rebajas, de Black Friday o de descuentos especiales en alguna tienda.
El simple hecho de esperar , en vez de comprarlo en el momento, ayuda a reducir las compras impulsivas (esas compras que haces porque te hacen sentirte bien), porque conforme pasa el tiempo te das cuenta de que en realidad no lo necesitabas tanto como pensabas.
No te compares con el vecino, ni con tus amigos Es una tentación frecuente mirar de reojo el nivel de vida de los vecinos o de los amigos, especialmente si dan imagen de gastar más dinero. Eso arrastra a mucha gente a vivir por encima de sus posibilidades: a pedir préstamos para irse de vacaciones a un sitio al que no podrían ir de otra manera, o comprar un coche nuevo y caro para el que no tenían ahorros. Y así sentirse bien y dar imagen de una riqueza que, en realidad, no tienen. Los ahorros se generan, por definición, gastando menos de los que ingresas. Cuanto menos te importe lo que los demás piensan de ti y de tu riqueza, menos cosas caras e innecesarias vas a querer comprar.
Revisa el alquiler Quizá sea el truco más claramente dirigido a los jóvenes que se independizan. Con mucha frecuencia, por comodidad, buscan pisos compartidos, pero en el centro de las ciudades. Eso aumenta el precio del alquiler, especialmente en los sitios con más tensión en los precios. Si estás empezando a trabajar y gran parte del sueldo se va en pagar el alquiler, quizá te compense irte a las afueras, aunque pases algo más de tiempo en transportes.
Ahorra en los gastos de casa Pequeños hábitos como dejar las luces apagadas al salir de una habitación, ventilar a primera hora en verano para refrescar la casa, apagar la radio, televisión, ordenador, etc. cuando no se están usando, o ir algo más abrigado en casa para bajar la calefacción en invierno, ayudan a reducir las facturas. Y, por supuesto, revisar al menos una vez al año si nuestras tarifas de gas, luz y teléfono son las más adecuadas a nuestro gasto.
Domicilia las facturas y los impuestos Si no tienes las facturas de la luz, el agua, el gas o el teléfono domiciliadas, corres el riesgo de que se te pase un pago, aparte de tener que dedicar un tiempo cada mes a pagar esas facturas. Lo mismo pasa con los impuestos recurrentes, como el IBI o el impuesto de circulación (IVTM). Además, en algunas ciudades se incentiva la domiciliación haciendo un pequeño descuento según se pague de una u otra forma.
Revisa las suscripciones Las empresas cada vez buscan más que nos suscribamos a cosas, porque para ellas son formas de seguir generando dinero cada mes / trimestre / año. Pero es nuestra responsabilidad revisar con frecuencia las suscripciones y lo que nos aportan, para que no nos veamos pagando todos los meses algo que no utilizamos, o que no es importante para nosotros.
Evita las multas de tráfico Puede sonar a broma, pero hay gente que reserva una parte de su presupuesto mensual al pago de multas. Pequeños hábitos como conducir con más atención a las señales, asegurarse de que aparcan en el sitio correcto, o pasar la ITV en su momento, pueden ahorrar a muchas personas un dinero considerable. No hagas apuestas Ni juegues a la lotería, ni vayas al casino. O al menos limítalo al máximo. La lotería, igual que las apuestas o el casino no están diseñadas para que ganes dinero, sino para que lo ganen las empresas que las gestionan. La probabilidad de que te toque el premio gordo del sorteo de Navidad es del 0,001%, es decir, 1 entre 100.000. Y el daño que hace a tus finanzas perder el dinero apostado es mucho mayor que la satisfacción que recibirías si consigues ganar algo.
Evita las compras impulsivas A veces pensamos que por darnos un capricho no pasa nada. Y es verdad que, en general, son gastos pequeños y no pasa nada. El problema es cuando los caprichos se acumulan. Y te descubres gastando dinero cada día en pequeñas cosas, que ya han pasado a la categoría de “necesidades”. Comprar algo de ropa, tomarse un café camino del trabajo (o a media mañana), los dulces y refrescos de la máquina de vending que hay en la oficina, o pedir todos los días comida a domicilio… Lo que mucha gente llama “gastos hormiga”, que poco a poco van vaciando tu bolsillo sin que te des cuenta, “porque, total, tampoco es tanto dinero”. Excepto cuando los sumas todos a final de mes.
Establece días del ahorro Si te pasa con frecuencia que consumes todo el dinero de la cuenta antes de final de mes, puedes establecer días del ahorro, días en los que intentas no gastar nada.Esos pequeños esfuerzos te ayudarán a ahorrar y, sobre todo, te ayudan a descubrir qué gastos son de verdad necesarios y cuáles no.
Utiliza transporte público Este truco no está al alcance de todos, porque el transporte público no llega a todos los sitios, y además puede implicar tardar mucho más tiempo en llegar al trabajo o a casa. Pero aquellos que sí pueden llegar en metro o autobús al trabajo, o incluso que pueden utilizar la bicicleta para desplazarse, dejar el coche aparcado con más frecuencia les ayudará a ahorrar.
Utiliza programas de redondeo al pagar Muchos bancos ofrecen la posibilidad de ahorrar algo de dinero cada vez que compras. Funciona de la siguiente manera: cada vez que haces un pago, transfieren a tu cuenta de ahorro la cantidad que falta hasta el próximo euro. Por ejemplo, si compras algo que cuesta 15,37 euros, quitan de tu cuenta 16 euros, de los cuales 15,37 se destinan al pago, y los otros 63 céntimos se van a tu cuenta de ahorro. De esta forma, la cuenta de ahorro va recibiendo dinero sin que casi te des cuenta. Es una buena opción para empezar, pero no va a aportar muchos euros a tu cuenta de ahorro a final de mes, a no ser que hagas muchas compras pequeñas o el banco ofrezca la posibilidad de multiplicar la cantidad que va a la cuenta de ahorro.
Baja el límite de gasto de la tarjeta Las aplicaciones de muchos bancos permiten ya cambiar los límites de gasto de las tarjetas en un momento. Es una forma fácil de poner un tope para gastos al mes, el equivalente a guardar el dinero en un sobre a principios de mes y sólo gastar lo que haya en el sobre.
Vende lo que no utilizas Especialmente para los que acumulan muchas cosas que no utilizan, vender las cosas en plataformas de segunda mano es una forma fácil de conseguir espacio y una buena cantidad de dinero en el corto plazo.