¿Qué podemos esperar del año 2026?
2025 ha sido un año espectacular para los mercados. Las bolsas de prácticamente todo el mundo han subido, muchas de ellas superando máximos históricos.
Llega el momento de pararnos a pensar a dónde nos pueden llevar los próximos 12 meses, a partir de las predicciones de las distintas empresas de análisis, aunque siempre teniendo en cuenta que las predicciones sólo sirven para hacerse una idea aproximada, con la información disponible hoy, y si nada cambiara.
Una revisión rápida de la economía mundial
Los analistas esperan que la economía mundial siga aguantando en 2026, aunque probablemente crezca a un ritmo más moderado que en 2025.
Los tipos de interés mayoritariamente a la baja y el precio del petróleo estable o bajando ligeramente servirían como puntos de apoyo para la economía.
En EE. UU. se espera que el gobierno baje los impuestos, y que la Reserva Federal baje los tipos de interés, lo que ayudaría a sostener el consumo. Además, se prevé un flujo constante de inversión en infraestructura relacionada con la inteligencia artificial (IA), fundamentalmente en centros de datos. Eso podría impulsar la productividad, generando mejores resultados en las empresas.
La perspectiva es algo peor para la economía europea, porque se juntan varios efectos negativos: el efecto de los aranceles de Trump, la mayor competencia de China (que afecta especialmente a la industria alemana), y la falta de competitividad de las empresas europeas (especialmente en el mundo de la tecnología y la IA). Por eso las empresas europeas tienen peores perspectivas que las del resto del mundo. La esperanza viene por el gasto extraordinario de Alemania en infraestructura y defensa de los próximos años, pero no está claro cómo se trasladará a la economía real.
Los mercados emergentes tienen un buen punto de partida. Es probable que China intente mejorar la confianza de los chinos en la economía doméstica (muy dañada por la crisis inmobiliaria), pero al mismo tiempo, tiene el casi monopolio de tierras raras (necesarias para la fabricación de chips y de parte del armamento moderno) y está empujando fuerte para que sus empresas tecnológicas sean punteras en el mundo. El resto de los países emergentes se beneficiarán de las bajadas del dólar, que hace que llegue más dinero buscando rentabilidad, y que tengan menos dificultades en pagar su deuda.
Bolsas que acaban 2025 en máximos
En 2025 la inteligencia artificial (IA) ha sido la gran impulsora de las bolsas. Muchas de las mayores empresas tecnológicas del mundo han invertido masivamente en infraestructura y en desarrollar la IA, pero todavía no está claro el retorno de todas esas inversiones. Espacialmente para las empresas que se han endeudado para pagar la inversión.
Por eso, muchos inversores dudan de los precios actuales, en máximos históricos para la mayoría de las bolsas. Los analistas argumentan que, esta vez, las subidas de precios tiene sentido, porque están respaldadas por el aumento de los beneficios de las empresas. Es decir, las acciones de empresas tecnológicas están subiendo porque éstas cada vez consiguen ganar más dinero. Además, se espera que los beneficios de los próximos años sigan subiendo a buen ritmo, y eso hace que suba aún más la valoración de estas empresas.
Mientras tanto, sigue existiendo mucho riesgo geopolítico, que podría provocar movimientos bruscos en las bolsas. Y hay muchas industrias, menos llamativas que la IA, que se verán afectadas por el entorno económico.
¿Cómo se concreta esto? Si analizamos la media y la mediana de las previsiones de los estrategas de las grandes casas de análisis en Bloomberg para el cierre de 2026, vemos que:
Para EE. UU., la estimación es que el S&P 500 se encuentre alrededor de los 7.500 puntos, una subida de aproximadamente el 10% desde mediados de diciembre.
En Europa, prevén que el Eurostoxx 50 cierre en el entorno de los 6.100 puntos, lo que supondría una subida del 6% aproximadamente.
En España, la estimación para el Ibex 35 está en el entorno de los 17.500 puntos, lo que implicaría una subida modesta, inferior al 5%.
La renta fija en un mundo de tipos a la baja
En 2025 ha aumentado la preocupación por el nivel de endeudamiento de muchos países (EE. UU., Alemania, Japón, Francia…) y eso ha movido los tipos de interés de largo plazo (10 años o más) al alza. En 2026 es posible que esta tendencia continúe, lo que llevaría a bajadas de precio en los bonos de más largo plazo.
¿Qué esperan los inversores de los bancos centrales? La tendencia general es a mantener los tipos en los niveles actuales, con la excepción de la Reserva Federal, que se espera que recorte tipos dos veces, y del Banco de Japón, que se espera que los suba, para contener la inflación. Si se cumplen estas expectativas, la rentabilidad de la inversión en renta fija debería venir, fundamentalmente, de los cupones de los bonos, y no tanto de los cambios en los tipos de interés oficiales o de movimientos por aumento de riesgos.
Los inversores vuelven a tener al oro como referencia
El precio del oro ha subido en 2025 más del 66% (se mide en dólares, en euros la subida es del 48%). Esta subida se debe a una combinación de factores:
Subida de los riesgos económicos y geopolíticos. Las decisiones inesperadas del Gobierno de EE. UU., especialmente la subida de aranceles anunciada en abril, junto con los conflictos bélicos en las distintas partes del mundo, hacen que se busque la “seguridad” en el oro.
Debilidad del dólar estadounidense y tipos de interés más bajos. Como el oro cotiza en dólares, un dólar débil abarata el precio del oro para el resto del mundo. Y los tipos de interés más bajos hacen que no sea tan alta la rentabilidad que pierden los inversores por invertir en oro en vez de en bonos.
Compras masivas por parte de los bancos centrales, especialmente Polonia, Kazajistán y Azerbaiyán, según el World Gold Council.
Sensación de que podríamos estar en una burbuja causada por las empresas relacionadas por la inteligencia artificial. Esto favorece que los inversores busquen productos en los que protegerse en caso de que la burbuja se pinche.
Miedo a perderse las subidas entre los inversores, especialmente desde septiembre, después de que el oro alcanzase máximo tras máximo.
¿Qué podría hacer que siga subiendo en 2026? Que la Reserva Federal recorte los tipos más de lo esperado (la expectativa actual es de 2 recortes en 2026). Para que la Fed recorte más los tipos, tiene que empeorar considerablemente la situación del mercado de trabajo en EE. UU., producirse alguna situación en el mundo que ralentice la economía mundial (un aumento de las tensiones con los aranceles, o que algún conflicto se intensifique), o producirse un giro en su política de tipos en línea con las presiones del gobierno.
¿Qué puede hacer que el precio baje en 2026? Si las políticas de Donald Trump tienen éxito y la economía de EE. UU. vuelve a ganar fortaleza, es posible que la inflación repunte, y que en vez de bajadas de tipos veamos que los tipos se mantiene estables o, incluso, suben.
Qué riesgos hay en el horizonte
Más allá del consenso de lo que esperan analistas e inversores, hay una serie de riesgos que podrían cambiar, en mayor o menor medida, el resultado a final de año. Sin ánimo de ser exhaustivos, algunos de estos riesgos son:
Que estalle la (posible) burbuja de IA, lo que derivaría en una corrección fuerte en el precio de las siete magníficas, y mucho menos crecimiento económico en EE. UU.
Que resurja la inflación, ya sea por problemas de suministros en la industria de IA, porque aumente el riesgo geopolítico, disparando el precio del petróleo, por estímulos extraordinarios del gobierno de EE. UU., o porque las decisiones de bajadas de tipos en la Reserva Federal se tomen por motivos políticos.
Que resurjan las tensiones entre China y EE. UU., especialmente en lo relacionado con la exportación de tierras raras, fundamentales en la fabricación de microchips.
Que el mercado se vea inundado de deuda gubernamental y de empresas tecnológicas, llevando a un aumento de la desconfianza que provocaría mayores tipos de interés, especialmente en el largo plazo.
Que la crisis inmobiliaria china se extienda a los bancos y al resto de la economía china.
Que se ponga fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, o al resto de los conflictos existentes, facilitando recuperación en las economías locales (más optimismo e inversión), y bajadas en el precio de la energía.