Invertir en oro
El oro es un metal precioso que se considera, al mismo tiempo, una materia prima (porque sirve para hacer otras cosas) y un producto de inversión. Es uno de los bienes más conocidos y valorados del mundo y, durante siglos, se ha utilizado en monedas para pagar, pero también se considera símbolo de riqueza y reserva de valor.
Hoy en día el oro continúa teniendo un papel relevante dentro del sistema financiero. Los bancos centrales mantienen una parte de sus reservas en oro y muchos inversores recurren a él con frecuencia para diversificar sus carteras de inversión, especialmente en momentos de incertidumbre económica o financiera.
Características especiales del oro: propiedades y valor
Todos nos lo hemos preguntado, ¿qué tiene el oro para ser tan especial, tan valorado? Hay varios factores que lo hacen un producto deseable:
Propiedades físicas: el oro es un metal precioso, maleable, escaso, que no se oxida y no es tóxico. Se ha considerado símbolo de riqueza a lo largo de la historia, por su escasez y su atractivo. La escasez es muy importante aquí: se calcula que hay 244 mil toneladas de oro en el mundo (sumando el ya extraído y las reservas descubiertas bajo tierra), que equivale a unos 30 gramos por persona.
“Desdolarización”: con el aumento de la tensión geopolítica, muchos países están diversificando las reservas de sus bancos centrales para no ser tan dependientes del dólar estadounidense.
Valor como producto refugio y de diversificación: el oro generalmente mantiene su valor en tiempos de crisis. A diferencia del dinero corriente, que pierde su valor si se emite mucho dinero nuevo, o de los bonos, que también pierden valor si se emiten muchos bonos nuevos, el oro no pierde su valor, porque no se puede crear oro nuevo. Por eso funciona como cobertura contra la inestabilidad geopolítica y las turbulencias en los mercados financieros. Como su precio oscila independientemente de lo que hagan los mercados de acciones y bonos, es muy habitual que los inversores lo utilicen para diversificar el riesgo de sus inversiones.
¿Cómo se decide el precio del oro?
El precio del oro se determina por la oferta (los que venden oro) y la demanda (los que quieren comprarlo):
Por el lado de la oferta, depende de la producción de las minas de oro y el reciclaje del oro ya existente.
La demanda, por su parte, viene de distintas industrias, como la joyera y la industria tecnológica, y también de bancos centrales e inversores. En momentos de alta incertidumbre o desconfianza en los mercados, los inversores tienden a buscar el oro como activo refugio, haciendo subir su precio.
¿Por qué invertir en oro?
Entre los inversores es relativamente común utilizar el oro para diversificar y proteger una parte del patrimonio. Sin embargo, que se considere un activo refugio no implica que la inversión sea segura y esté exenta de riesgo.
Ventajas que aporta invertir en oro
Es un activo refugio: en momentos de crisis o inestabilidad, algunos inversores recurren a él para tratar de preservar parte de su patrimonio, porque es un bien limitado, duradero (no se estropea) y reconocido globalmente (se considera valioso en todo el mundo).
Diversificación: su comportamiento suele ser diferente al de otros productos financieros, como los bonos o las acciones. Por esta razón, destinar una parte de la inversión al oro puede resultar atractivo para aumentar las fuentes de rentabilidad. Es lo que habitualmente se denomina descorrelación.
Liquidez: cuenta con un mercado amplio y se negocia a nivel global, lo que hace que sea fácil de comprar y vender, sobre todo cuando se hace a través de instrumentos o vehículos que cotizan en los mercados.
Posible protección contra la inflación: a largo plazo, puede ofrecer una alternativa para conservar el poder adquisitivo o combatir la pérdida de valor del dinero ante la subida de los precios.
Inconvenientes de invertir en oro
Volatilidad: aunque suele asociarse con la protección y la estabilidad, no significa que esté exento de riesgo. Como ocurre con cualquier otra inversión, su precio puede subir o bajar en función de factores como la evolución de la economía, los tipos de interés, la inflación o las tensiones geopolíticas. En cualquier caso, su valor suele ser más estable que el de otras inversiones financieras, especialmente en periodos de turbulencias en los mercados financieros.
No genera ingresos periódicos: las acciones pueden repartir dividendos y los bonos pagar intereses. El oro, en cambio, no genera rentas. Su rentabilidad depende fundamentalmente de la evolución del precio.
Costes: la inversión puede conllevar comisiones de compra y venta, custodia, gestión, o incluso almacenamiento en el caso de comprar oro físico.
Riesgo divisa: la cotización del oro es internacionalmente en dólares. Un inversor cuya moneda sea distinta, como por ejemplo el euro o la libra esterlina, puede ver su inversión en oro afectada por el tipo de cambio.
¿Es seguro invertir en oro?
Es la pregunta que mucha gente se hace, especialmente en los momentos en que invertir en oro se pone de moda. Tradicionalmente es un producto de refugio, porque suele aguantar bien en momentos en que se desata el pánico en las bolsas. Sin embargo, no está libre de riesgos. El precio del oro sube y baja por factores que no podemos controlar y que son difíciles de prever. Por eso, antes de invertir hay que valorar si encaja con tu perfil de riesgo y objetivos de inversión.
¿Cómo invertir en oro?
Invertir en oro no es necesariamente sinónimo de guardar lingotes debajo del colchón. Existen diferentes alternativas, cada una con sus peculiaridades.
Oro físico: es la forma más directa de poseerlo. Se puede adquirir mediante lingotes, monedas de inversión (deben diferenciarse de las monedas de colección) o pequeñas piezas de oro certificadas. Esta opción tal vez sea la más sencilla al no depender de un producto financiero, pero el inversor debe comprobar su autenticidad, pureza y procedencia; además de necesitar un lugar de almacenamiento seguro.
Acciones de empresas mineras: existe la posibilidad de comprar en bolsa acciones de empresas cuya actividad se centra en la extracción y comercialización del oro. El comportamiento de estas compañías depende en gran medida de sus resultados, costes y situación financiera. Implican generalmente mayor riesgo y volatilidad que el oro físico.
Productos cotizados sobre el oro: ofrecen exposición al precio del oro sin la necesidad de tener que comprar y almacenar el metal. Aunque normalmente se llama ETFs a todos, hay que distinguir dos tipos:
ETFs o “Exchange Traded Funds”: son fondos de inversión que cotizan en bolsa. Para conseguir exposición al oro hay que buscar los que invierten en empresas mineras relacionadas con su extracción.
ETCs o “Exchange Traded Commodities”: también cotizan en bolsa, y son productos diseñados para replicar el comportamiento de una materia prima. En ocasiones están respaldados por el oro físico que guardan depositado en cámaras de seguridad. Están estructurados como títulos de deuda, es decir, en lugar de invertir directamente en la materia prima, el inversor posee un título de deuda del emisor.
Fondos de inversión especializados: suelen invertir en todo lo relacionado con el sector. Pueden invertir directamente en compañías mineras, o incluso comprar ETFs u otros derivados relacionados con la temática del oro. Es una opción más diversificada que comprar el activo en sí o que invertir en una compañía minera.
Derivados: se incluyen en esta categoría principalmente opciones y futuros sobre el oro. Son productos complejos que permiten acordar precios de compra o venta de una cantidad específica de oro en un determinado momento a futuro. Este tipo de inversiones suele conllevar apalancamiento y mayores riesgos, generalmente están orientados a inversores con conocimientos avanzados.
Antes de invertir en oro, ¿qué debemos tener en cuenta?
Como ocurre a la hora de tomar cualquier decisión de inversión, es importante conocer si encaja con la estrategia y el perfil del inversor. Para ello el inversor debe preguntarse qué objetivo persigue, conocer el horizonte temporal y el riesgo dispuesto a asumir.
Una vez valorados estos aspectos, conviene comparar los costes, la liquidez y los riesgos asociados a cada producto. De este modo, el inversor podrá elegir la alternativa más adecuada para incorporar el oro a su cartera y aprovechar su potencial como elemento de diversificación.