Desmontando los falsos mitos de los Planes de Pensiones

En ING llevamos seis años investigando las actitudes de los españoles ante la jubilación. Este año analizamos las emociones y opiniones de las distintas generaciones (millennial, generación X y baby boom) a este respecto y cómo han variado en comparación a ejercicios anteriores. La mitad de los Baby Bomers declara no haber comenzado a ahorrar de cara a la jubilación. 1 de cada 4, a pesar de tener capacidad de ahorro, no ha comenzado a ahorrar para su jubilación. La forma más evidente de preparase son los planes de pensiones, sin embargo, hay 5 grandes pegas que se oyen con frecuencia.

1. “Soy demasiado joven para contratar un plan de pensiones” Cuando escuchamos la palabra jubilación, muchos de nosotros lo vemos tan lejano que pensamos que ahora mismo no tenemos que preocuparnos por ello, tenemos otras prioridades. Sin embargo, cuanto antes empecemos, mejor preparados llegaremos a ese momento. Principalmente, por dos razones: Acumulación de dinero: el máximo que se puede invertir en un plan de pensiones al año son 2000 euros (a partir del año 2021). Cuanto antes empecemos, más podremos tener al jubilarnos: alguien que empieza con 25 años y se jubila con 67, metiendo 2000 euros al año, habrá invertido 86.000 euros; sin embargo, alguien que empiece con 45 sólo llegará a algo más de la mitad, 46.000 euros. Cuantos más años nos queden hasta la jubilación, más capacidad de ahorro tenemos y mejor podremos complementar la pensión pública Rentabilidad acumulada: cuando quedan muchos años hasta la jubilación, puede suceder que no lleguemos al máximo de 2000 euros al año (equivalente a 167 euros al mes), pero lo que vayamos invirtiendo va generando una rentabilidad. Por ejemplo, si empezamos nada más cumplir 25 años, invirtiendo 50 euros todos los meses (600 euros al año), ese dinero tiene 42 años por delante para generar rentabilidad, y la posibilidad de ir aumentando la inversión cada año hasta llegar al máximo de 2000 euros anuales. Alguien que empiece con 45 solo dispone de 22 años, por lo que tendrá que buscar aportar el máximo posible desde el principio. Con un ejemplo se entiende mejor:
María

30 años Empieza a ahorrar para su jubilación con una aportación de 100 € mensuales. Tiene 37 años por delante (hasta los 67 años) para crear el patrimonio de su plan de pensiones. Si asumimos una rentabilidad media del 5 % anual, al llegar a su jubilación tendrá un capital acumulado en el plan de 94.940 €.
Juan

40 años Empieza a ahorrar para su jubilación aportando 150 € mensuales (50 € más al mes que María), porque le queda menos tiempo. Tiene por delante 27 años para construir el patrimonio de su plan de pensiones. Asumiendo la misma rentabilidad media anual del 5 %, y a pesar de invertir 50 € más al mes, Juan solo logrará acumular un capital de 83.837 €.
Por tanto, cuanto antes empecemos a preparar la jubilación, mejor preparados llegaremos y, sobre todo, menos esfuerzo nos habrá costado.
2. “Con la pensión pública tendré suficiente” El sistema público de pensiones en España es de reparto: las personas que trabajan y generan ingresos, cotizan a la Seguridad Social, y ésta utiliza ese dinero para pagar las pensiones de las personas que están jubiladas. Por lo tanto, para que este sistema funcione en el largo plazo, tiene que haber más trabajadores que jubilados.

En España (igual que en Europa), el progresivo envejecimiento de la población (debido a las bajas tasas de natalidad y de mortalidad), hace que cada vez haya menos trabajadores para cubrir los pagos de pensiones públicas, es decir, cada vez se recaudará menos dinero, pero se pagará pensión a más gente.

Además, actualmente en España los jubilados reciben en forma de pensión alrededor del 80 % del salario que tenían antes de jubilarse (lo que se conoce como tasa de sustitución). Es una de las mayores tasas de sustitución de Europa. La falta de recursos del sistema, a medio y largo plazo, hace previsible que este porcentaje vaya disminuyendo hasta alcanzar el 50 % en 2060.

¿Qué supondría esto? Si una persona que tiene un salario mensual de 1200 € se jubilase en 2021, con la actual tasa de sustitución, su pensión pública sería aproximadamente el 80 % de su salario, es decir, unos 960 €. Sin embargo, si con ese mismo salario, su fecha de jubilación fuera en 2060, solo recibiría el 50 % de su salario, es decir, 600 € de pensión pública. La consecuencia es que, en este segundo escenario, la reducción de ingresos se tendría que ver compensada con ahorro privado si se quiere mantener un nivel de vida parecido.
3. “Es dinero que no puedo tocar hasta la jubilación” La principal finalidad de un plan de pensiones es complementar la pensión pública en la jubilación. Sin embargo, hay algunas situaciones que permiten recuperar el dinero antes de llegar a la jubilación: Al cumplir 10 años: sin tener que cumplir ningún requisito especial: a partir de 2025 se podrá empezar a rescatar las aportaciones realizadas hasta 2015, así como la rentabilidad que hayan generado. En los años siguientes, de la misma manera, se podrán ir rescatando las aportaciones y la rentabilidad asociada a ellas, una vez hayan pasado 10 años invertidos en el plan. Motivos de salud: cuando el dueño del plan padezca una enfermedad grave o incapacidad, cumpliendo las especificaciones establecidas en la ley. Desempleo: los desempleados de larga duración pueden recuperar el dinero de su plan de pensiones para aliviar su situación actual. 4. “Con lo que se lleva Hacienda en el momento del rescate no merece la pena” Actualmente, podemos aportar 2000 € al año a planes de pensiones, y esa cantidad está exenta, es decir, al pagar el IRPF pagaremos impuestos por 2000 € menos. Cuando lleguemos a la jubilación, tanto el dinero ahorrado a lo largo del tiempo en el plan, como los beneficios que hayamos conseguido, tendrán que pagar impuestos. Y por eso algunas personas piensan que no merece la pena invertir en planes de pensiones, porque al final Hacienda reclama los impuestos ahorrados todos esos años.

Es verdad que si se rescata todo el dinero de golpe pagaríamos muchos impuestos, porque se considera renta del trabajo. Pero lo relevante de los planes es que complementen la pensión pública, es decir, recuperar poco a poco el dinero, de forma que apenas cambie el porcentaje de impuestos que pagamos.

De esta forma, si con 25 años empezamos a invertir 2000 euros cada año en un plan de pensiones, que genere (por ejemplo) un 4 % de rentabilidad, al llegar a los 67 años tendríamos 220.025 euros gracias al efecto de la rentabilidad en el largo plazo.

Estas son las diferencias entre ir sacando poco a poco (el dinero sigue generando rentabilidad y pagamos menos impuestos) y sacarlo de golpe (al considerarlo renta del trabajo, sube con fuerza el tipo del IRPF a aplicar):

Pulsa aquí para una versión accesible a la gráfica La tabla muestra los tramos de impuestos que se aplican en el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). Así, entre 0 y 12.450 euros, se aplica un tipo impositivo del 19 %, lo que significa que por los primeros 12.450 euros ingresados ese año pagaríamos 2366 euros. Entre 12.450 y 20.200 euros se aplica un tipo del 24 %, como consecuencia habría que pagar 1860 euros. Entre 20.200 y 35.200 euros el tipo a aplicar es del 30 %, lo que implica que hay que pagar 4500 euros. Entre 35.200 y 60.000 euros el tipo asciende hasta el 37 %, teniendo que pagar otros 9176 euros. Finalmente el último tramo que tenemos que utilizar es el que abarca entre 60.000 y 300.000 euros, que sufre un tipo del 45 %. El dinero total ingresado en el supuesto de rescatar todo el plan de golpe, que se compone de la pensión pública y del dinero rescatado del plan de pensiones, asciende a 236.641 euros, por lo que en este último se aplicará el 45 % a 176.641 euros, debiendo pagar la cantidad de 79.488 euros. Si sumamos lo que se tiene que pagar por los distintos tramos, llegamos a la cifra final de impuestos, 97.390 euros.
5.- “Han bajado el máximo que puedo aportar al año, creo que ya no interesa” Hay 2 factores que hacen que contar con un plan de pensiones siga siendo Interesante: En el futuro: ahorrar para la jubilación es igual de necesario que antes. Por eso es una buena idea tener un producto que nos permita optimizar los ahorros a largo plazo y así complementar la pensión pública. En el presente: aunque la ventaja fiscal es menor al bajar el límite máximo que se puede aportar, sigue siendo muy interesante el beneficio que supone, a corto plazo, a la hora de hacer la declaración de la renta.

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