Los ejemplos van desde las cuentas de ahorro exentas de impuestos, según su finalidad, o la exención de pagar impuestos de los primeros 1.500 euros de dividendos, hasta la ventaja fiscal de los fondos de inversión (que se pueda cambiar de un fondo a otro sin tener que pagar impuestos por los beneficios conseguidos hasta el momento), o la deducción por meter dinero en un plan de pensiones. Sin embargo, muchas de estas propuestas ya no son aplicables en 2025.
Existe un
Alrededor del
Vamos a poner números para entender esto un poco mejor. Para facilitar la comprensión, se hacen asunciones que no tienen por qué ser reales (como el mantenimiento de los tramos del IRPF y del importe de la pensión media). De esta forma, si con 25 años empezamos a invertir 1.500 € cada año en un plan de pensiones, que genere (por ejemplo) un 4% de rentabilidad, al llegar a los 67 años habríamos invertido 64.500 €, pero tendríamos 165.019 € gracias al efecto de la rentabilidad en el largo plazo.
Como el resto del plan seguiría invertido, podríamos seguir sacando la misma cantidad de dinero cada año hasta que el plan se quedara sin dinero, que sería cuando tuviéramos 88 años. Y gracias a mantenerlo invertido entre los 67 y los 88 años, la
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Las diferencias son sustanciales. Volviendo al ejemplo previo, podríamos asumir que el 4% de rentabilidad lo ofrece un plan con un 1% de comisiones. Si el plan pasara a cobrar un 1,5% de comisiones, al llegar a los 67, en vez de 165.019 €, tendría 143.819 €, una diferencia de 21.200 €.