Hipotecas bonificadas: qué son, ejemplos, ventajas e inconvenientes
Cuando analizas las ofertas hipotecarias que ofrecen los bancos para comprar una casa te fijas en el interés que tiene la hipoteca, pero debes tener en cuenta que este interés puede variar por determinadas circunstancias. Los bancos pueden reducir el tipo de interés o el diferencial del préstamo si junto con la hipoteca se contratan otros productos como seguros o tarjetas. Esto es lo que ocurre con las hipotecas bonificadas. ¿Qué es una hipoteca bonificada? La hipoteca bonificada es aquella que ofrece un tipo de interés más bajo a cambio de tener una mayor vinculación con el banco por la contratación de otros productos. Esta hipoteca puede tener un tipo de interés diferente según el número de productos combinados que se contratan con el préstamo. ¿Cómo funcionan las hipotecas bonificadas? Con una hipoteca bonificada suele haber un tipo de interés mínimo, que se consigue cuando se alcanza la máxima bonificación, y un tipo máximo que se aplica cuando no se contrata ningún producto. Para alcanzar el tipo mínimo el banco suele exigir que se contrate un determinado número de productos que puede ser distinto en cada entidad. Cuando el banco te facilita la información de la hipoteca tiene que especificar claramente el coste total del préstamo con y sin bonificaciones. Además, debe explicar la reducción en el diferencial que se consigue con cada uno de los productos que se pueden contratar con la hipoteca. Así puedes calcular la rebaja que conseguirás en el tipo de interés si contratas un producto u otro. Para saber si te interesa la bonificación debes calcular el coste del producto. ¿Qué productos se suelen vincular a la hipoteca? La ley hipotecaria establece que los bancos no pueden obligar a contratar productos vinculados con la hipoteca, salvo las excepciones recogidas en el artículo 17 relativas a los seguros para garantizar el cobro de la deuda o las cuentas de pago. Sin embargo, la ley permite la contratación de productos combinados que ofrece el banco para mejorar las condiciones del préstamo como: Domiciliación de la nómina. Contratación de un seguro de hogar, vida o protección de pagos. Solicitud de tarjetas de crédito o débito. Contratación de un depósito bancario. Suscripción de un plan de pensiones Adquisición de participaciones de un fondo de inversión Para que entiendas mejor cómo funcionan las hipotecas bonificadas vamos a poner un ejemplo con una hipoteca de 150.000 € a 25 años: Hipoteca NARANJA Variable bonificada Tipo de interés: euribor + 0,89% (2,65 % TAE) a partir del segundo año si domicilias la nómina y contratas los seguros de hogar y vida. Cuota de la hipoteca: 635 €. Seguro de vida: 28,09 €/mes= 8.427 € Seguro de hogar: 18,75 €/mes = 5.625 € Coste total: 204.567 €. Hipoteca VARIABLE sin bonificar Tipo de interés: euríbor + 1,69% (2,83 % TAE). Cuota de la hipoteca: 695 €. Coste total: 208.512 €. ¿Cómo contratar la hipoteca con bonificación? Los bancos ofrecen diferentes bonificaciones en la hipoteca por la contratación de productos adicionales, de manera que la reducción es mayor cuantos más productos se contratan. Para saber exactamente la rebaja en la hipoteca, los bancos están obligados a informarte de la bonificación de cada producto individual o en combinación con otro; el coste total de cada uno de los productos ofrecidos y de los efectos que pueden tener sobre el coste total del préstamo si no se contratan o se cancelan antes de tiempo. Hipoteca bonificada o sin bonificar ¿qué es mejor para ti? Si quieres saber si es mejor la hipoteca bonificada o sin bonificar tienes que hacer números porque además del tipo de interés tienes que valorar el coste total de la hipoteca. De entrada, el tipo de interés de la hipoteca bonificada siempre será más bajo por la contratación de productos combinados, por lo que la cuota hipotecaria será menor. Sin embargo, puede ser que al sumar el importe de estos productos durante los años que dura la hipoteca, el coste total de la hipoteca bonificada sea superior a la hipoteca sin bonificar. Por tanto, debes analizar cada uno de los productos que ofrece el banco (seguros, tarjetas, planes de pensiones, fondos de inversión…) y su bonificación para ver si te interesa contratarlos. Además, en el caso de los seguros debes tener en cuenta que al firmar la hipoteca solo es obligatorio el seguro de incendios, que es una de las coberturas típicas de los seguros de hogar, aunque es aconsejable contar con un seguro de hogar y un seguro de vida. El banco puede ofrecértelos, pero no estás obligado a contratarlos. La recomendación es que revises las coberturas, las condiciones, así como el coste de las pólizas y la bonificación que consigues si los contratas con el banco o si te interesa más hacerlo a través de otra compañía. También debes tener muy clara la posible penalización que puede tener la hipoteca cuando se elimina algún producto contratado, porque podría subir el tipo de interés y la cuota y, por lo tanto, reducirse el ahorro conseguido con la hipoteca bonificada. En definitiva, a la hora de decidir entre el conjunto de hipotecas que te van a ofrecer los diferentes bancos, debes prestar especial atención a la TAE, porque así podrás comprobar los gastos y bonificaciones a los que te estás comprometiendo. Analizar, y entender, esa letra pequeña para adoptar una decisión teniendo una visión global de las implicaciones del contrato que vas a firmar. Recuerda que es importante que encuentres una hipoteca que se ajuste a tus necesidades reales, lo cual incluye tanto lograr la financiación que requieres como que las cuotas mensuales resultantes garanticen el bienestar de tu economía doméstica.