Si la renta fija es fija, ¿por qué cae mi fondo?
En lo que va de año, la renta fija global* ha caído más de un 7 %. Desafortunadamente, las perspectivas de recuperación en el corto plazo no son las mejores.
¿Qué es la renta fija? La renta fija suele ir asociada en nuestras cabezas a inversión “estable” o “segura”, porque consiste en prestar dinero a alguna empresa o gobierno a cambio de unos intereses (que llaman cupón), y se espera que nos devuelvan el dinero prestado pasado cierto tiempo (cuando vence). Como los préstamos suelen ser de mucho dinero, dividen en trozos más pequeños (títulos), que conocemos como bonos, obligaciones o letras. En resumen, se llama “renta fija”, porque si no hacemos nada, si no vendemos a nadie ese bono y lo mantenemos hasta que el préstamo llegue al final de su periodo, la rentabilidad es fija, es decir, la conocemos desde el momento en el que invertimos. Por ejemplo, comprar un bono del estado de 10 años al 1 % implica que le presto 1000 euros al estado, cada año me pagan un cupón de 10 euros (el 1 %) y al cabo de 10 años me devuelven los 1000 euros. La rentabilidad ahí es fija: un 1 %. Pero para la mayoría de los inversores es mucho más fácil invertir en renta fija a través de fondos de inversión, que invierten en muchos bonos de distintas empresas y/o gobiernos, y que vencen en distintos momentos, de forma que se disminuye el riesgo: si una empresa quiebra, no afecta tanto a la inversión total.
Que la rentabilidad sea fija no implica que no haya riesgos Siempre que el dinero sale de nuestro bolsillo para dedicarlo a algo, existe cierto riesgo: que lo que recibo a cambio no valga lo que he pagado, que se deteriore rápido con el paso del tiempo… En el caso de la renta fija pasa lo mismo, está sujeta a distintos factores de riesgo. El más evidente es el riesgo de contraparte: que la empresa o gobierno a la que prestamos el dinero, no nos lo devuelva o nos devuelva menos de lo acordado. En este momento, los riesgos fundamentales a los que se enfrenta la renta fija son otros: la inflación, las subidas de tipos de interés y el miedo ante la incertidumbre, que son los que han marcado el mal comportamiento de la renta fija en lo que va de año.
1. Las subidas de tipos de interés Los bancos centrales de EE. UU. y Europa anunciaron a principios de año que tenían previsto subir gradualmente los tipos de interés oficiales. Las subidas de tipos de interés tienen el objetivo de combatir la inflación, porque hacen que salga más caro pedir dinero prestado y más rentable ahorrar. Como consecuencia, las personas y empresas consumen menos, gastan menos dinero. Y esto, ¿qué tiene que ver con el valor de mis bonos? Estas subidas de tipos son negativas a corto plazo para la renta fija porque implican que los nuevos bonos ofrecen unos tipos de interés mayores, y por lo tanto, son más atractivos para los inversores, o, lo que es igual, los bonos que ya teníamos en nuestro fondo o cartera, que ofrecen tipos más bajos, pasan a ser menos atractivos y pierden valor, es decir, sufren caídas. Por ejemplo: tenemos un bono que vale 1000 euros, que da un interés del 1 % (10 euros al año) durante 5 años (es decir, vamos a recibir 50 euros de rentabilidad pasados 5 años). Si suben los tipos de interés, y los nuevos bonos que se emiten desde entonces pagan un 2 % (20 euros al año – 100 euros pasados los 5 años), el precio del bono que teníamos en origen (su valor de mercado, lo que alguien está dispuesto a pagar para comprarlo) tiene que bajar para igualar la rentabilidad de los bonos actuales (de lo contrario, nadie va a comprar un bono que paga un 1%, si hay otros que pagan un 2%). Para que el comprador reciba de nuestro bono los 100 euros de rentabilidad que puede encontrar en el mercado, se lo tendremos que vender a 950 euros. Eso permite que el comprador gane los mismos 100 euros, lo que hará que, pasados 5 años, reciba 50 euros de intereses y 50 euros extra cuando el emisor devuelva los 1000 euros que recibió en origen. Da igual que el bono que tiene mi fondo de inversión no se venda. Es obligación del gestor ponerle un precio cada día para estimar cuánto dinero valen los productos que hay dentro del fondo. Y al valorarlo, hay que recortar el precio. En este caso, el bono ya no tendrá un valor de 1000 €, valdrá 950 €. Ver versión accesible del gráfico Gráfico 1 Evolución trimestral prevista de los tipos de interés. El gráfico muestra la línea de tipos de interés oficiales de Estados Unidos, que se mantiene en 0,25% desde el primer trimestre de 2020 (fecha de comienzo del gráfico) hasta el cuarto trimestre de 2021. Desde entonces empieza a subir: llega hasta 0,30% en el primer trimestre de 2022, hasta 1,30% en el segundo trimestre, hasta 2,05% en el tercer trimestre y hasta 2,55% en el último trimestre. También se muestra la misma evolución de tipos, pero en Europa, donde se mantienen en -0,50% desde el primer trimestre de 2020 (fecha de comienzo del gráfico) hasta el primer trimestre de 2022. Desde entonces suben ligeramente, hasta -0,25% en el segundo trimestre de, hasta 0% en el tercer trimestre de, y hasta 0,25% en el último trimestre de 2022.
2. La alta inflación La inflación subió en marzo al 9,8 %, su valor más alto en los últimos 37 años. Intuitivamente, es negativa para la renta fija, porque, aunque recibimos el mismo dinero, cada vez vale menos. Por ejemplo, los 10 euros al año del ejemplo anterior son equivalentes a 9 € un año antes. Pierdo un 10 % de mi dinero o poder de compra. Además, la inflación dispara la señal de alarma porque, habitualmente, viene seguida subidas de tipos de interés, que directamente reduce el valor del bono, como hemos visto antes. Ver versión accesible del gráfico Gráfico 2 Inflación en España. El gráfico refleja la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC) desde el año 1980, en que estaba por encima del 15%, y cómo va bajando poco a poco, manteniéndose entre el -2% y el +5% desde 1995 hasta 2021. Sin embargo, desde finales de 2021 y durante 2022 la inflación se dispara, alcanzando 9,8% en marzo.
Ver versión accesible del gráfico Gráfico 3 Evolución de la renta fija en 2022. El gráfico muestra la tendencia del índice global Bloomberg Barclays Global Aggregate EUR desde diciembre de 2021 (que cotizaba en 232 puntos). Durante los meses de enero y febrero va bajando el precio, llegando a 224 el 24 de febrero. Desde ese día, en el que comenzó la invasión de Ucrania, hasta el 1 de marzo, el índice subió hasta 226 puntos. Sin embargo, desde entonces, ha vuelto a bajar a ritmo lento pero constante, llegando a 220 puntos a principios de abril. 3. La guerra entre Rusia y Ucrania A los inversores no les gusta la incertidumbre. Cuando los inversores tienen dudas sobre lo que nos depara el futuro y si las empresas en las que invierten serán capaces de aguantar bien en la nueva situación, suelen vender acciones (renta variable) para refugiarse en renta fija. Los inversores saben que cuando ocurre una depresión, los bancos suelen bajar los tipos de interés, y esto ayuda a los bonos. Es el proceso opuesto al descrito antes. Por este motivo, en su inicio, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha beneficiado a la renta fija global: el gráfico muestra cómo el valor de los bonos sube la semana de la invasión. Sin embargo, el constante aumento de la inflación y la confirmación de los bancos centrales de que, a pesar de la guerra, iban a continuar con planes de subir tipos, deshizo pronto el impacto positivo. Al contrario que en el resto del mundo, en Rusia y Ucrania el impacto de la guerra ha sido demoledor. Por ejemplo, las empresas rusas, aunque sean solventes y puedan pagar intereses y devolver los préstamos, están muy afectadas por las sanciones. Sufren restricciones, por ejemplo, para comprar dólares en el mercado para pagar sus bonos emitidos en dólares. Los inversores, ante el riesgo de que algunas empresas no puedan pagar los intereses o incluso devolver el dinero a los inversores, no quieren comprar los bonos afectados si no es con una rebaja muy fuerte del precio. Por lo tanto, el valor de esos bonos cayó con fuerza y muchos fondos de inversión sufrieron caídas importantes.
¿Qué podemos esperar? La inflación no es algo que suela bajar de un día para el otro. Requiere tiempo y esfuerzo por parte de los bancos centrales. Por lo tanto, es probable que los tipos de interés sigan subiendo. La combinación de estos dos factores no genera un ambiente muy esperanzador para la renta fija que, si el ambiente sigue así, seguirá viendo caídas. Ante esta situación, los inversores en renta fija, que prefieren tener pocas fluctuaciones en su patrimonio, pero ganar algo de rentabilidad, podrían tener 3 alternativas: 1. Aguantar en lo que estén invertidos Poco a poco, los bonos del fondo van a ser reemplazados por otros de mayor rentabilidad. A la larga, el inversor sale beneficiado, pero puede pasar un periodo largo hasta que esta ventaja se materialice. Este periodo es más corto cuando los bonos que componen el fondo son de corta duración. Si los bonos son a muy corto plazo (pocos meses o un año) la subida de tipos le beneficia en muy pocos meses. 2. Buscar bonos o fondos de bonos ligados a la inflación. Esto soluciona en el corto plazo la amenaza de la inflación, pero, si ésta remite, no protege contra las subidas de tipos. 3. Diversificar, añadiendo algo de renta variable u oro. El oro, suele servir para protegerse de subidas de la inflación al igual que la renta variable, cuando la subida no es extrema (en el medio/largo plazo) y suele ofrecer mayor rentabilidad (si se invierte de forma diversificada, a largo plazo y con bajas comisiones) comparado con la renta fija.
*Medida por el índice global Bloomberg Barclays Global Aggregate EUR, que aglutina bonos y obligaciones, de empresas y gobiernos de los principales países desarrollados y emergentes del mundo
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