Ante un gasto extra inesperado, qué es mejor: ¿financiar o usar los ahorros?
A lo largo del año, son varias las ocasiones en las que quizá tengas que afrontar algunos gastos imprevistos. Por suerte, cada vez existen más opciones para aplazar o fraccionar los pagos. Pero, ¿qué es mejor? ¿financiar los gastos o recurrir a los ahorros y pagar al contado? Analizamos los pros y los contras de cada opción para que puedas valorarlo de forma correcta.
¿Qué se consideran gastos imprevistos o inesperados? Los gastos imprevistos son aquellos que no estaban presupuestados o, al menos, no estaban previstos de forma adecuada en el presupuesto familiar. Entre ellos, los más habituales son los siguientes:
Vuelta al cole o a la universidad Aunque es un gasto que debería preverse, lo cierto es que siempre hay algunas partidas que no están contempladas de forma adecuada en el presupuesto, como la compra de material escolar. Reparaciones en tu coche Uno de los más habituales, ya sea porque tengas un accidente, tu coche deje de funcionar correctamente o, simplemente, toque pasar una revisión. Gastos médicos Aunque en España la mayoría de patologías están cubiertas por la Seguridad Social, algunos gastos no están incluidos, como ir al dentista o comprarte unas gafas. Arreglos del hogar Por ejemplo, si se producen desperfectos en algún mueble o en su propia estructura, como en caso de un escape de agua. Por eso es conveniente tener un seguro de hogar. Reparaciones o sustitución de electrodomésticos Si alguno de ellos deja de funcionar de forma correcta. Gastos de tu mascota Tanto si hay que ponerle alguna vacuna como si hay algún gasto médico inesperado. Impuestos Si no lo has planificado de forma correcta a lo largo del año, los impuestos también se pueden convertir en un gasto inesperado. Por ejemplo, si la declaración de la renta sale a pagar.
¿Cómo financiar un gasto inesperado? Existen diferentes formas e instrumentos para aplazar, fraccionar o financiar el pago de los gastos imprevistos.
Pedir un anticipo de tu nómina La primera opción es utilizar un anticipo de nómina, una fórmula mediante la cual el banco adelanta el pago de tu salario unos días para que puedas disponer de ese dinero.
Es una solución ideal para problemas transitorios de liquidez, como los que conlleva un gasto inesperado, ya que sus condiciones de financiación suelen ser más atractivas que otros préstamos o créditos. Eso sí, es necesario que tengas domiciliada la nómina en el banco.
Solicitar un préstamo personal Es, posiblemente, la opción a la que recurre la mayoría de personas a la hora de financiar sus gastos imprevistos: acudir a tu entidad y pedir un préstamo.
No es la opción más rápida (salvo que tengas un préstamo pre-concedido) puesto que el banco tiene que estudiar tu caso y tomar una decisión sobre la concesión del crédito, pero sí la que mejores condiciones ofrece, especialmente para gastos inesperados de gran envergadura. Y es que a través de un préstamo personal se pueden financiar importes mayores que con otras alternativas, y con un tipo de interés más bajo.
Financiarlo con tu tarjeta de crédito Otra posibilidad es utilizar la tarjeta de crédito para financiar tus gastos imprevistos, ya sea aplazando el pago a final de mes de manera gratuita o fraccionando los pagos, aunque en este caso hay que pagar intereses. Financiar tus gastos con la tarjeta de crédito cuenta con la ventaja de la comodidad, ya que no es necesario que el banco apruebe el crédito ni que transcurra un tiempo para obtener la financiación. Simplemente pagando con la tarjeta, el pago queda aplazado.
Sin embargo, si optas por fraccionar el pago en varios meses, es una opción más cara que otras, ya que los tipos de interés de las tarjetas bancarias son bastante superiores a los de otros instrumentos de financiación, como un préstamo personal. Así que este es un método que debe utilizarse con sumo cuidado y siempre de forma puntual.
Solicitar un crédito rápido En los últimos años, los créditos rápidos se han planteado como alternativa cuando no puedes esperar a que tu banco apruebe tu solicitud.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta es una opción poco recomendable, especialmente por los elevados tipos de interés que se aplican a estos créditos. Por eso, debe ser un método de financiación que se use solo de forma extraordinaria, cuando no existe otra alternativa, y únicamente para importes pequeños.
Entonces, ¿es mejor financiar o usar los ahorros? Aunque no existe una respuesta única, ya que depende de las circunstancias financieras de cada familia, es importante recordar que los expertos recomiendan no endeudarte en más del 30 % de tus ingresos. Pero, además, existe una serie de criterios a utilizar para decidir cuándo financiar los gastos imprevistos y cuándo utilizar tus ahorros. Cuándo financiar tus gastos imprevistos
Para afrontar gastos extras puntuales Siempre que este no suponga el 30% del total de ingresos. Si no quieres quedarte sin ahorros A veces es mejor mantener el colchón de dinero y financiar un pequeño gasto extra. Como el último empujón para una compra Un coche, una reforma, unas vacaciones… No hace falta utilizar la deuda para financiar el 100% de los gastos. Si el tipo de interés del préstamo es asumible Especialmente si está por debajo del tipo de interés de mercado.
Cuándo utilizar tus ahorros para los gastos inesperados
Si tienes un fondo de emergencia para imprevistos Y es suficiente para financiar tus gastos inesperados sin agotarlo completamente. Si el tipo de interés del préstamo es demasiado alto Y no te salgan las cuentas para financiar el gasto. Si el gasto es de baja cuantía Y utilizar ahorros no supone una excesiva descapitalización. Si las condiciones para obtener un préstamo son demasiado complejas Y es más sencillo utilizar los ahorros.
En definitiva, la decisión de utilizar los ahorros o financiar los gastos imprevistos debe de ser meditada y basada en las circunstancias personales de quien va a realizar el gasto, de la naturaleza del mismo y de las condiciones de la financiación disponible.