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Huella hídrica: qué es y cómo calcularla El agua es un recurso que está presente en gran parte de las actividades que desarrollamos a lo largo de la jornada, aunque no en todas ellas sea tan fácil de detectar. Gracias a la huella hídrica es posible contabilizar el gasto que se realiza del mismo en cada actividad, pero también en cada bien o servicio consumido. ¿Qué es la huella hídrica? El cambio climático y los periodos de sequías severas son conceptos que han pasado a formar parte de la actualidad informativa de nuestros telediarios. De hecho, aunque el 71 % de la superficie de la Tierra esté cubierta de agua, solo el 1 % de ella tiene la consideración de agua dulce disponible (Fuente World Wilde Life), lo que ha llevado a que sea considerado un recurso natural escaso.

Sin embargo, aunque ya somos muy conscientes de la importancia de cerrar el grifo para no realizar un gasto de agua innecesario, la realidad es que desconocemos la implicación que tiene en otras actividades, como la producción de ropa o la actividad agrícola. En este sentido, la huella hídrica se presenta como un indicador que nos ayuda a entender y determinar la cantidad de agua que se emplea, de manera directa o indirecta, en la producción de los bienes y servicios que consumimos, pero también aquella implicada en nuestras actividades diarias.
Tipos de huella hídrica La huella hídrica se divide en tres categorías en función de la procedencia y el consumo que se realice del agua dulce. . Huella hídrica verde Es el agua que es recogida, de forma natural, por el terreno tras un periodo de lluvias. Habitualmente sirve como nutriente para las plantas del ecosistema. . Huella hídrica azul Es el agua que se localiza en ríos o en espacios dedicados a la recolección y conservación de este recurso. Normalmente se dedica tanto al consumo humano como al industrial. . Huella hídrica gris Es el agua que se utiliza para que aquella que se ha visto contaminada como consecuencia de la acción del hombre, vuelva a reflejar unos niveles óptimos tras seguir un proceso de tratamiento y depuración adecuados. . ¿Para qué sirve la huella hídrica? La huella hídrica es un indicador que facilita que las personas y empresas tomen conciencia del consumo real que realizan del agua. El objetivo es que esta información les ayude a revisar sus hábitos de consumo y a implementar medidas que les encaminen hacia un uso responsable y sostenible de este recurso. ¿Cómo se mide la huella hídrica? Existen un gran número de calculadoras de huella hídrica en internet que tienen por finalidad tratar de estimar, en función a la actividad diaria de una persona o empresa, la huella hídrica generada. Uno de los métodos más sencillos es hacerlo a través del análisis de las facturas y gastos asociados a sus cuentas bancarias, así como aquellos vinculados a sus tarjetas, tanto las de crédito como las de débito. En función al gasto realizado, el comercio y sector al que está asociado, o el país en el que se localiza el mismo, estos servicios realizan un cálculo aproximado de la huella hídrica. Consejos para medir la huella hídrica Si se observa con detenimiento la cadena de producción seguida para producir un bien, u ofrecer un servicio, probablemente todos seríamos capaces de identificar varios momentos en los que el agua ha jugado un papel determinante. Por ejemplo, en las bolsas de ensaladas preparadas que se venden en los supermercados es innegable que se ha utilizado agua para lavar el producto pero ¿cuántos de nosotros pensaríamos en la empleada para regar la planta? O más complicado todavía ¿y la requerida para la producción de la bolsa de plástico en la que se empaqueta? Precisamente no es hasta que estudiamos cada uno de los eslabones de la cadena de producción implicados para que la ensalada llegue a nuestra mesa, sin olvidar la posterior gestión de los residuos, cuando entendemos el agua realmente consumida de manera inconsciente. Identifica el consumo de agua que realizas de forma directa Realiza una auditoría a nivel doméstico de tus hábitos diarios. ¿Cuánto tardas en ducharte? ¿Y en lavarte los dientes? ¿Cuántas lavadoras pones a la semana? Estudia tus hábitos medios de consumo en comercios ¿Optas por productos de Km 0 o es un criterio que no te resulta importante a la hora de hacer la compra? ¿Inviertes en slow fashion o prefieres la fast fashion? ¿Cuántos paquetes recibes mensualmente? Analiza tus elecciones en movilidad Qué prefieres en tus desplazamientos diarios ¿el transporte público o tu coche? ¿Eres más de bicicleta eléctrica o tradicional? ¿Antepones el avión al tren? Cómo trabaja ING para ayudarte a reducir tu huella hídrica El primer paso para reducir tu huella hídrica es tomar conciencia del impacto que tu actividad tiene para el ecosistema. Por ello, ING pone a tu disposición Mi ECOHuella, un servicio que te ayuda a estimar la huella hídrica que generas según los movimientos que aparecen reflejados en tus cuentas bancarias.

En colaboración con Clarity AI, especialistas en medir el impacto de transacciones financieras sobre el medio ambiente, este servicio de ING recopila toda la información de tus compras y recibos, tanto de los domiciliados como de aquellos vinculados a tus tarjetas, tanto de débito como de crédito. Después se comprueba la cantidad gastada, el comercio en el que se realizó ese consumo, su sector así como el lugar en el que está ubicado y, con todos estos datos, se estima la huella hídrica que has generado.

El término estimación es importante, porque solo se puede hacer un cálculo aproximado pero, sin duda, es una cifra importante que ayuda a concienciar sobre el impacto que tu actividad tiene para el medio ambiente. Solo conociendo el punto de partida se puede medir la evolución seguida y adoptar medidas para reducir las consecuencias negativas de tu día a día.

En definitiva, la información aportada por la huella hídrica es crucial, ya que no solo nos permite conocer el consumo real de agua que hacemos en nuestro día a día, sino que también nos ayuda a implementar acciones para reducirla.