Después, el contribuyente tendrá que regularizar su situación a través de la declaración de la renta como cualquier otro ciudadano. En este caso, lo normal es que el resultado esté bastante ajustado, y que no haya diferencias en cuanto a lo que hay que pagar o lo que Hacienda debe devolver.
En este sentido, los autónomos tienen dos modalidades para determinar tal rendimiento:
- Por estimación directa, según el resultado de su actividad.
- Por estimación objetiva, también conocido como ‘módulos’, en la que se utilizan una serie de criterios objetivos para determinar ese rendimiento (número de metros cuadrados del local, si lo tuviera, número de empleados o potencia contratada, entre otros).
Las coberturas obligatorias son contingencias comunes, contingencias profesionales, cese de actividad y formación profesional. Por todas ellas, se paga un tipo único del 30 % sobre la base de cotización. Es decir, la cuota mínima mensual es de 288,18 € al mes este año, aunque se puede acceder a bonificaciones en determinadas circunstancias, como la tarifa plana.
Esta carga se liquida de manera trimestral. El resultado se calcula restando el IVA de las ventas del de las compras, siempre que los bienes adquiridos estén afectos a su actividad habitual.
La exención se aplica en los siguientes supuestos:
- La venta de los bienes integrados en el activo fijo de tu empresa que hayan figurado debidamente inventariados como tal inmovilizado con más de dos años de antelación a la fecha de venderlos.
- La venta de bienes de tu patrimonio particular y privado siempre que los hubiese utilizado con más de dos años de antelación a la fecha de venderlos.
- La venta de productos que hayas recibido en pago de trabajos personales o servicios profesionales.
- La exposición de artículos con el fin exclusivo de decoración o adorno del establecimiento.
- La realización de una sola venta aislada al por menor.
- Las actividades agrícolas, las ganaderas dependientes, las forestales y, las pesqueras no presentan declaración por el IAE.
Las tarifas se componen de divisiones, agrupaciones, grupos y epígrafes y se dividen en tres secciones.
- La Sección primera, clasifica las actividades empresariales;
- La Sección segunda, clasifica las actividades profesionales;
- Y la Sección tercera, clasifica las actividades artísticas.
1.Modelo 840 de comunicación de alta variación o baja, que deben cumplimentar:
- Los sujetos pasivos no exentos del IAE
- Las Uniones Temporales de Empresas (UTEs) no exentas del IAE
- Las Uniones Temporales de Empresa (UTE) o Agrupaciones de Interés Económico (AIE) clasificadas en el Grupo 508 de las Tarifas, aunque tributen por cuota cero.
- Los sujetos pasivos exentos cuando dejen de cumplir las condiciones para la aplicación de la exención.
El modelo 848 se presenta en el plazo comprendido entre el día 1 de enero y el día 14 de febrero, ambos incluidos, del ejercicio fiscal correspondiente. El lugar de entrega es la Delegación o Administración Tributaria, o bien por correo certificado dirigido a la Delegación o Administración de Hacienda correspondiente al domicilio fiscal del contribuyente.
No obstante, hasta 2018, tan solo los estudiantes cuyas prácticas fuesen remuneradas eran dados de alta en la Seguridad Social. El resto de prácticas curriculares estaban bonificadas al 100 %, de modo que no había que cotizar por ellas.
Sin embargo, el Real Decreto-ley 28/2018 incluyó la obligación de dar de alta en la Seguridad Social a todos los becarios que realizan prácticas académicas, fuesen estas remuneradas o no.
Eso sí, a ojos de Hacienda, el Servicio Público de Empleo Estatal, que es quien abona la prestación por desempleo, se considera un segundo pagador. Por eso, normalmente, la prestación por desempleo apenas incluye retención de IRPF y si lo hace suele ser del mínimo del 2 %.
Esto hace que, en numerosas ocasiones, la declaración les salga a pagar y, en algunos casos, incluso, una cantidad bastante abultada.