Cultura financiera
Dr. David Whitebread, Universidad de Cambridge.
Todos los autores especialistas en gestión del dinero coinciden: se debería aprender sobre gestión del dinero, ahorro e inversión en el colegio, o al menos en la edad escolar. Porque si en esa edad aprenden a tener una relación sana con el dinero, les acompañará toda la vida.
Para los niños pequeños, lo fundamental es naturalizar la relación con el dinero. Deben aprender que:
- El dinero que podemos gastar
no es infinito, conforme compramos va desapareciendo y llega un punto en que se acaba. Hay que tener prudencia en los gastos y, si se puede, ir ahorrando poco a poco. Para ganar dinero hay que trabajar, el dinero no crece en los árboles.Hay que diferenciar entre deseos (juguetes, chucherías, cromos…)y necesidades (comida, ropa, libros…). Y no todo nos va a satisfacer de la misma manera, así que deben aprender a priorizar.- Comprar una cosa
implica que no puedo comprar otra: hay un coste de oportunidad. Renunciar a algo para optar por otra cosa mejor El dinero no sólo sirve para comprar. También sirve para ahorrar (pensar en el futuro) y para ayudar o regalar cosas a los demás (compartir).El dinero no es un tabú. De lo que no se habla, no se aprende. Y no es un tema que se agote en una conversación.
- Vive en un ambiente en el que va a ser muy importante que sepa ahorrar.
- No se preocupa por sus cosas y le vendría bien tener algo en lo que ser organizado.
- Se encapricha por cualquier cosa y no deja de insistir hasta que la consigue.
- Valora poco lo que tiene.
Algunos padres plantean dar
- Si les damos dinero por
tareas normales de colaboración en casa, como poner la mesa, o recoger la ropa, no entenderán que eso deben hacerlo para que la casa funcione bien. - Tampoco les ayuda recibir dinero por
aprobar exámenes o cosas semejantes, porque asociarán el crecimiento personal y el esfuerzo con que alguien les pague por ello. - Sí les puede ayudar recibir algo de dinero cuando hagan un
trabajo especial, más allá de sus deberes habituales: limpiar el coche, cortar el césped…
Es común ver estudios científicos que ratifican esta idea: vale más el ejemplo de cómo se gestiona el dinero en casa que una clase de educación financiera. Eso no quita que se aprovechen las situaciones cotidianas para ir explicando conceptos financieros.
- Que aprendan a
comparar precios, que nos vean ajustar decisiones de compra en función de los precios. - Que asimilen qué significa que algo esté
más barato y cuándo merece la pena pagar por algo más caro. - Que entiendan lo que es la
publicidad y sepan identificar los anuncios. Un anuncio intenta venderte algo, pero no tiene por qué ser lo que tú necesitas.
- Los niños pueden confundirse tanto si se le da una
importancia excesiva al dinero, hablando de él con mucha frecuencia, como si se menosprecia el valor del ahorro y del autocontrol, derrochando todo el dinero que entra en casa. - Si los adultos no somos capaces de
controlar las compras impulsivas, los niños no aprenderán a controlarlas tampoco. Por ejemplo, al ver las cosas atractivas que hay justo al lado de la caja del supermercado, tienen que aprender que no se deben lanzar a comprarlo sólo porque les apetece. - El dinero
no sirve sólo para comprar y ahorrar, también sirve para regalar cosas a otras personas, o para ayudar a quien tiene menos.