Con estas acciones, la rentabilidad que podemos conseguir tiende a ser superior que aquella que podríamos alcanzar con la renta fija. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la posibilidad de perder parte de nuestro dinero en la bolsa es algo más alta, por lo que puede que algunas de estas inversiones sean más adecuadas para los menos conservadores.
- Puedes hacerlo de forma directa, comprando acciones a través de tu bróker. Aquí es importante tener en cuenta las comisiones que te cobrarán por ello.
- También puedes invertir en renta variable a través de un fondo, beneficiándote de distintas ventajas, como pueden ser los beneficios fiscales. Puedes
descubrir más sobre fondos aquí .
El primer índice bursátil fue el Dow Jones Transportation Average, creado por Charles Dow el 3 de julio de 1884. Se componía en sus inicios de 11 empresas de transportes, y a día de hoy sigue actualizándose con 20 empresas, aunque la composición actual es muy diferente a la original.
Ahora mismo encontramos distintos tipos de índices que reúnen, no solo empresas de determinados sectores, sino también las mayores empresas cotizadas de un país, como es el caso del Ibex 35.
- Puedes comprar directamente un bono de una empresa o del Tesoro español.
- También puedes invertir en un fondo de renta fija. Los hay a corto plazo, a largo plazo, renta fija europea, estadounidense o española… debes tener en cuenta que el valor del fondo puede variar de acuerdo a las condiciones del mercado, por lo que la renta fija no siempre es tan fija.