Como consumidores, la inflación se traduce en que, con la misma cantidad de dinero, podemos comprar menos cosas. Quizás el ejemplo más gráfico y uno de los que más quejas genera sea el del precio de la gasolina: “le he puesto 50 € al coche y apenas llega a tres cuartos del depósito... antes, con 50 € lo llenaba”.
En cualquier caso, hay algunos factores que contribuyen a estas subidas de precios:
Un día, los habitantes de la isla descubren un yacimiento con otras 1000 conchas (ahora el total es de 2000). Pero solo hay 1000 cocos para comprar. Los productores de cocos verán que hay más moneda en circulación y, poco a poco, los precios subirán hasta 2 conchas por coco. Nada cambia en el bienestar de los isleños; simplemente, el poder de compra de una concha es menor que antes.
En parte es por esto por lo que vemos que los países en crecimiento tienden a experimentar inflación: los empresarios pujan por los trabajadores, porque quieren producir más para cubrir una demanda creciente de los consumidores; esto impulsa los salarios al alza; los comerciantes ven que pueden pedir un poco más por sus mercancías; y los empresarios ven que hay todavía más mercado para sus productos... con lo que la rueda vuelve a empezar.
Aumento de la cantidad de dinero: imaginemos (por simplificar) una isla que no tiene comunicación con el exterior, una economía cerrada, en la que el dinero son conchas (hay 1000 conchas) y lo que se puede comprar son cocos (otros 1000). El precio 1 concha = 1 coco.
Un día, los habitantes de la isla descubren un yacimiento con otras 1000 conchas (ahora el total es de 2000). Pero solo hay 1000 cocos para comprar. Los productores de cocos verán que hay más moneda en circulación y, poco a poco, los precios subirán hasta 2 conchas por coco. Nada cambia en el bienestar de los isleños; simplemente, el poder de compra de una concha es menor que antes.Reducción de la oferta de productos. Un temporal destruye la mitad de los cocoteros de la isla. Ahora sólo hay 500 cocos. Los que tengan conchas subirán sus ofertas para hacerse con esos frutos que son más escasos. ¿El resultado final? cada coco se intercambiará por 2 conchas. En la economía real, este ejemplo es algo parecido a lo que ocurre cuando los países productores de petróleo reducen su producción (por ejemplo, en la década de los 70 o cuando se produce un conflicto bélico en Oriente Medio): los consumidores están dispuestos a pagar más por el bien escaso y su precio se dispara.Incremento de la actividad económica. Los habitantes de la isla se han hecho más ricos vendiendo su artesanía a las islas cercanas, que les pagan con conchas. Los salarios crecen porque su trabajo es más valioso. Y su tiempo también es más preciado (tanto si lo dedican a trabajar como a ocio). Los productores de cocos y de otros bienes de consumo observan que pueden pedir precios superiores porque los exitosos artesanos pagarán algo más por esos bienes.
En parte es por esto por lo que vemos que los países en crecimiento tienden a experimentar inflación: los empresarios pujan por los trabajadores, porque quieren producir más para cubrir una demanda creciente de los consumidores; esto impulsa los salarios al alza; los comerciantes ven que pueden pedir un poco más por sus mercancías; y los empresarios ven que hay todavía más mercado para sus productos... con lo que la rueda vuelve a empezar.
La polémica, es este caso, viene por
Deflación: se produce cuando los precios caen (la inflación es negativa) y esa situación se mantiene en el tiempo. La mayoría de los economistas temen la deflación porque puede frenar la actividad económica. Por ejemplo, decido no comprar un coche o una televisión porque espero que los precios caigan más. Eso frena la demanda.Inflación moderada: para la mayoría de los expertos es la situación ideal. Los precios suben poco y de forma controlada, lo que estimula el consumo y la inversión sin caer en el riesgo de que se descontrole el proceso. El objetivo de los grandes bancos centrales (por ejemplo, el Banco Central Europeo) es tener una inflación cercana al 2 % anual.Inflación alta, a partir del 8-10 %. Con estos niveles de inflación se corre el riesgo de que se acelere el proceso por los llamados “efectos de segunda vuelta”: los precios suben los trabajadores exigen salarios más altos para hacer frente a esa inflación los empresarios deben trasladar esta subida de costes a sus clientes los precios suben más... Y la rueda no para. Pasar del 10 al 20 % (y luego más allá) es más sencillo de lo que parece.Hiperinflación. Un escenario que evoca escenas de la Alemania de entreguerras o la Venezuela de la última década. El proceso descrito en el párrafo anterior se descontrola y los precios se disparan: primero el 100 %, luego el 1000 %, luego el 1.000.000 %... Nadie confía en la moneda de ese país. Y el dinero ya no cumple con ninguna de sus funciones (depósito de valor, medio de intercambio, unidad de cuenta). No hay ningún otro fenómeno económico con más capacidad destructiva.