Y es que
Las dos primeras tienen especial incidencia en nuestra inversión, por dos razones fundamentalmente: por un lado,
El TER es de gran ayuda para
Al TER se pueden sumar los conocidos como gastos corrientes u Ongoing Charges en inglés. Estos incluyen las comisiones de gestión, depósito, suscripción y reembolso junto con los gastos de intermediación, auditoría y, en general, todos los que tienen que ver con la operativa del fondo. Al final,
En este caso, y aunque el fondo de inversión no haya perdido ni ganado dinero,
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Tomemos como ejemplo un fondo que cuenta con una comisión de gestión del 1 % y de depósito del 0,10 %. Imaginemos que se invierten 10.000 € y el fondo obtiene una rentabilidad del 21,1 %. En total,
En realidad, nuestra rentabilidad neta habrá sido del 20 % (21,10 % – 1,10 %) y
Siguiendo con nuestro ejemplo anterior, con una ganancia neta del 20 %, el capital al finalizar el primer año será de 12.000 €. Si el año siguiente obtuviese un 10 %, pagaremos 132 € en comisiones (el 2% de 12.000 €), y la rentabilidad real descontando comisiones será del 8,9 %.
En definitiva, las comisiones tienen que estar